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Diario deportivo de Alicante

Enrique Ortiz prepara una feroz resistencia para conservar el control del Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

Arrebatar el control del Hércules a Enrique Ortiz no parece que vaya a ser tarea fácil. Aunque hay un proceso judicial abierto que puede quedar resuelto en la recta final de esta temporada, el empresario no está dispuesto a negociar un salida previa a dicha resolución. Al contrario, fuentes de su entorno aseguran que piensa pelear hasta el final por continuar manejando uno de los símbolos de Alicante.

Los mensajes lanzados por los actuales gestores del Hércules van todos en la misma dirección. Tanto Carlos Parodi como Valentín Botella sostienen en sus declaraciones recientes la dificultad que entraña un cambio de manos en la SAD. Esta convicción pasa porque, según cree el entorno de Enrique Ortiz, el IVF no puede ejecutar el embargo de las acciones de la Fundación y del estadio Rico Pérez tan facilmente mientras siga pendiente de resolución el procedimiento abierto por la Unión Europea que entiende como ilegal el aval concedido en 2010 por importe de 18 millones.

Y es que, tal y como informó EstadioDigital.es el pasado 6 de noviembre de 2014 -hace casi un año-, la Comisión de la Unión Europea duda de que el IVF concediera el aval conforme a criterios de mercado y entiende que las comisiones y las garantías del aval no reflejaban el riesgo de impago del préstamo avalado por lo que estima improbable que alguna entidad financiera hubiera estado dispuesta a conceder un préstamo de estas características al Hércules sin dicho aval público. Este procedimiento es uno de las opciones a los que se aferra Enrique Ortiz para no soltar el club, aunque en el caso de que la UE terminara calificando ilegal la ayuda, el club tendría un plazo máximo de cuatro meses para devolver los 18 millones según la información publicada por EstadioDigital.es el 16 de septiembre de 2014. Un clavo ardiendo que sólo vale para ganar tiempo. No más.

El otro clavo ardiendo al que se agarran los gestores del club tiene que ver con el proceso concursal del Hércules y la calificación de crédito subordinado que recae sobre empresas del que fuera máximo accionista de la SAD hasta 2010. Ortiz quiere hacer valer los 14.564.751,47 € del crédito de Aligestión Integral que fueron excluidos por entender el juez del proceso concursal del Hércules que no se trataba de un préstamo participativo, como planteó la mercantil propietaria del Rico Pérez, sino que fueron calificados como fondos propios de la entidad en concurso. Por tanto, no fue considerado como crédito ordinario y, por consiguiente, entrar en el convenio de acreedores como tal.

Pese a ello, Enrique Ortiz se agarra con fuerza a estas aportaciones dinerarias así como a otros créditos subordinados incluidos en el concurso de acreedores a través de otras empresas de su propiedad como Enrique Ortiz e Hijos (6.938.239,35 €), Camservi Obras y Servicios SL (88.471,73 €), Cívica Fomento Inmobiliario SLU (398.310,71), Aligestión Integal SL (881.251 €) Dusare SL (298.763,27 €), Neilbuzz SL (450.163,98 €) y Tizor Hormigones y Asfalto SL (61.000 €).

Y aunque todas estas cantidades de calificación subordinada no se tienen que hacer efectivas antes del año 2022, fecha en la que está previsto que concluya el calendario de pagos de créditos privilegiados y ordinarios del convenio de acreedores, lo cierto es que dentro de 7 años también tendrían que abonarse tal y como ha advertido al alcalde Gabriel Echávarri uno de los inversores con los que se ha reunido esta misma semana.

No obstante, si hay algo que juega en contra de Enrique Ortiz es la voluntad política por zanjar su salida del Hércules en el plazo más corto posible. El empresario ya no cuenta con el respaldo institucional, lo que le deja en una situación de evidente debilidad. También es consciente de ello. Eso sí, está dispuesto a morir matando. Cree que dispone de munición suficiente para luchar por mantener el control del club y, a día de hoy, no se plantea negociar su desvinculación de una SAD que controla pese a no ser el dueño de  la misma.

Con independencia de todo ello, el alcalde Gabriel Echávarri ha mantenido esta semana reuniones con posibles inversores. En próximas fechas, el primer edil alicantino trasladará al IVF las propuestas recibidas para hacerse con el control del club y del estadio. En breve, habrá una decisión al respecto porque el plan institucional pasa por tener atado al inversor para acometer inmediatamente después la capitulación de Enrique Ortiz, algo que encontrará una feroz resistencia.

Y es que el constructor es un consumado especialista en enmarañar las situaciones para dilatar todo lo posible cualquier proceso judicial o jurídico. Tiene muy claro que lejos de facilitar un cambio en la dirección del Hércules, la consigna es sujetar con fuerza lo que considera suyo. En cualquier caso, la batalla está servida en varios frentes. De antemano se sabe quién será el vencedor, pero todavía es difícil precisar el tiempo y lo que costará, en todos los sentidos, derrocar al régimen.

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