EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

El verdadero partido del Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

Ver como a 20 kilómetros han construido un equipo nuevo y competitivo en Segunda División en condiciones muy precarias es más que significativo si lo comparamos con la planificación que se hace en el Hércules un año sí y otro también. Encontrar una explicación no es difícil. Sobre todo cuando en el Rico Pérez está todo viciado. Y es que desde hace años que huele a podrido desde los despachos hasta el vestuario y ese tufillo termina llegando al banquillo y al césped.

Así es imposible sobrevivir por mucho que desde dentro se empeñen en que no hay vida posible con otros que no sean ellos. En el Hércules está todo hipotecado, condicionado y viciado por alguien que nunca se tomó en serio esto de la pelotita por mucho que le haya servido para pegar enormes pelotazos. Si a esto se le unen imposiciones deportivas a determinado personal técnico, el resultado es el que es.

Es cierto es que la vida está muy mal pero aceptar ciertas condiciones del amo tiene sus consecuencias y riesgos. Todo eso le está pasando factura a Dani Barroso y Manolo Herrero, cada día más desacreditados en el Hércules por su incondicional pleitesía a un depredador de técnicos de banquillo y despacho. El mismo que tiene que marcar diferencias pero que lo único que marca es la línea que separa su rol de dueño del resto de empleados de vestuario.

Esta situación impuesta en el Hércules por un régimen caduco y bajo sospecha es la misma que conduce al fracaso  cualquier planificación, la misma que echa a los fieles del Rico Pérez, la misma que desprestigia uno de los símbolos  de Alicante, la misma que ha llevado a la ruina a una entidad histórica y la misma que va por el camino de la desaparición si alguien no pone remedio pronto a tanta sinrazón.

Que el equipo esté a un punto del descenso y a 10 de su verdadero objetivo deportivo en Segunda B no es producto de una mala racha de resultados. Ni siquiera de errores en la confección de la plantilla o de la dirección en el banquillo -que los ha habido y muchos por bajarse los pantalones-. Tampoco es una cuestión de goles aunque esto sea conducir un coche sin ruedas. Es el resultado del asco que desprende todo por el Rico Pérez tras 15 años acumulando basura.

Sin el apoyo político que siempre ha tenido el que manda, con la unión de diferentes plataformas nacidas para luchar contra el régimen y con el rechazo de gran parte de una afición hastiada es imposible que los que están atrincherados en el club puedan aguantar mucho tiempo. En el mejor de los casos podrían ganar alguna batalla legal -es lo único que saben hacer para escaquearse de sus obligaciones- pero no más. Ya le pasó a Lopera en el Betis, a Agapito en el Zaragoza o a Pernía en el Racing.

Pero aunque el desenlace de esta guerra está cantado, si la capitulación no se produce antes de Navidad lo que puede hacer entonces el alcalde será buscar algún despistado que pague la lápida del Hércules. Sin una acción inmediata está claro que en ese caso recibiría un cadáver que ya no lo resucitaría ninguno de los tres inversores con los que habló la semana pasada. Cada minuto que pasa es letal para la supervivencia del club y mucho más cuando hay propuestas firmes para entrar, alguna de ellas muy interesante también para la ciudad.

Ni el Hércules ni Alicante pueden permitirse el lujo de ver como esto se muere en manos de gente que ni siente ni padece por esta institución alicantina. Da igual lo que tarde en pronunciarse el Supremo, Bruselas o quién sea.  Es una cuestión vital que requiere una actuación de urgencia. No se puede perder ni un minuto. Hay una posibilidad y pasa por la salida de los que no quieren salir. Y es que el partido más importante del Hércules se está jugando ahí. En ningún otro sitio.

 

You must be logged in to post a comment Login

¿Qué opinas?