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Diario deportivo de Alicante

El estadio Rico Pérez cumple 8 años “aligestionado” al ritmo de la samba de Carlinhos Brown

J. A. SOLER / @jasoler65

Hace justo 8 años se ejecutó la venta del estadio Rico Pérez a la mercantil Aligestión Integral que controla el empresario alicantino Enrique Ortiz. Fue el 11 de mayo de 2007 cuando en el Ayuntamiento de Alicante quedó adjudicada la instalación mundialista, desde 1994 de propiedad municipal, a la sociedad que entonces controlaba accionarialmente al Hércules. Un día después de aquel acto, Enrique Ortiz celebró la culminación de la operación con un concierto del cantante brasileño Carlinhos Brown.

El ascenso del Hércules a Segunda División en junio de 2005 abrió la puerta a la subasta pública del estadio Rico Pérez después de 13 años de propiedad municipal. Fue en ese instante cuando el entonces alcalde de Alicante Luis Díaz Alperi se comprometió con Enrique Ortiz para iniciar un proceso mediante el cual el estadio dejaría de ser patrimonio de la ciudad.

Para llevar adelante la operación había que contar con el ya desaparecido Alicante C.F, club que también utilizaba el estadio desde 2001. El club alicantinista aceptó que el Rico Pérez dejara de ser municipal siempre que una parte importante del dinero que ingresara el Ayuntamiento por la venta se destinara a la remodelación del campo municipal de Villafranqueza.  Alperi y Ortiz aceptaron las condiciones y empezó a elaborarse el pliego de condiciones para llevar a cabo una compleja operación.

Aligestión Integral, la mercantil que en 2007 poseía la mayoría de acciones del Hércules SAD, fue quién presentó una oferta de compra en el concurso por importe de 7,8 millones de euros para que el estadio cambiara de titular. Esta cantidad fue considerada como un “regalo” por diversos colectivos de la ciudad que rechazaban la operación. A esta cifra había que añadir un aval de 4,2 millones de euros para acometer obras de reforma en el estadio en un plazo de cuatro años, si bien el convenio de compraventa exigía que el comprador (Enrique Ortiz) presentar un proyecto de remodelación en un plazo máximo de cuatro meses. Dicho proyecto se presentó tres años después.

José Rico Pérez, presidente de honor del Hércules, estampó su firma en la escritura de compra del recinto el 11 de mayo de 2007. El acontecimiento fue celebrado a lo grande. Enrique Ortiz contrató al cantante Carlinhos Brown para que ofreciera un día después, el 12 de mayo de 2007, un concierto a escasos metros del Rico Pérez. El constructor dijo en pleno escenario y junto al artista brasileño que el estadio ya era de los herculanos.

El compromiso de reforma del estadio llevó a Enrique Ortiz a pensar en un proyecto ambicioso que cambiara totalmente la cara del Rico Pérez para convertirlo en un estadio de primer nivel y, al mismo tiempo, en un complejo comercial y de ocio que generase plusvalías. El entonces máximo accionista del Hércules estableció contactos con prestigiosos despachos de aquitectura como FenwickLamela o los alicantinos de Subarquitectura-Ene6. Los tres estudios presentaron espectaculares proyectos que no se limitaban sólo a la reforma de la instalación, que era lo que exigía el contrato de compraventa, sino también a toda la zona colindante.

Finalmente, la opción de una reforma ambiciosa del estadio fue desechada y la remodelación se limitó a lo exigido en la operación de venta durante el verano de 2010 y coincidiendo con el ascenso del Hércules a Primera División. En noviembre de 2012 el Ayuntamiento hizo público que la inversión de Enrique Ortiz en el estadio fue de 7,7 millones de euros, de los cuales acreditó 4,3, millones.

El pliego de condiciones establecía que a partir del 11 de mayo de 2007 se abría un periodo de cuatro meses en el que Aligestión Integral tenía que presentar obligatoriamente un proyecto de reforma del estadio. Sin embargo, la sociedad propietaria del estadio no presentó este proyecto hasta el 4 de enero de 2010, casi tres años después, concediéndose la licencia de obra mayor el 8 de febrero de 2010.

Enrique Sanus, gerente de Urbanismo del Ayuntamiento de Alicante admitió en noviembre de 2012, cuando se devolvió el aval de 4,2 millones de euros a Aligestión tras la ejecución de la reforma, que este retraso de tres años en la presentación del proyecto pero afirmó en noviembre de 2012 que no existió “incumplimiento” porque “no hay ninguna cláusula en el convenio ni en la compraventa que penalice esta demora″.

Curiosamente, el momento de presentarse el proyecto coincide con que el Hércules tiene pie y medio en Primera División. El ascenso se da casi como hecho en ese primer trimestre de 2010 y, aunque posteriormente se complicaría por una mala racha de resultados del equipo, en junio quedó certificado el salto a la máxima categoría del fútbol español, situación que obligaba a adecuar el estadio Rico Pérez a la normativa vigente en cuestión de seguridad.

Otra circunstancia casual es que días después de consumarse el ascenso a Primera División, en junio de 2010, el consejo de administración del Hércules aprobó una ampliación de capital por valor de 18 millones de euros mediante un aval del Instituto Valenciano de Finanzas. Para la concesión de esta subvención encubierta a la SAD a nombre de la Fundación Hércules, Aligestión Integral presentó como contragarantía el estadio Rico Pérez, un hecho que demuestra la conexión entre las empresas de Enrique Ortiz, el Hércules SAD, la Fundación Hércules y el estadio Rico Pérez aunque el nombre del constructor no figure oficialmente en ningún sitio.

La hemeroteca y actos públicos, como por ejemplo el concierto de Carlinhos Brown y la firma del contrato de compravente del estadio junto a Luis Díaz Alperi y José Rico Pérez, acreditan que Enrique Ortiz tiene mucho que ver, por no decir todo, en cualquier operación financiera relacionada con el Hércules y el estadio Rico Pérez. De ahí, que la entrada en el accionariado de la SAD del estudio de arquitectura Lamela por un impago de 37.700 euros correspondientes al proyecto de reforma del Rico Pérez, factura con cargo al Hércules -el inquilino- y no a Aligestión -el propietario del estadio- se convierta en la punta del iceberg en la constatación de posibles incumplimientos en la operación de compraventa de un bien patrimonial de la ciudad de Alicante.

 

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