EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

El prejuicio y el postjuicio

GUSTAVO L. SIRVENT

Teclear escepticismo en Google es un ejercicio poco menos que un harakiri. Mejor quedarse con la acepción de la RAE, que nos será más familiar. Aun así, no negarán que embarcarse a lo desconocido te genera incertidumbre cuanto menos. Y es que uno se encuentra escéptico e inseguro tras conocer la designación de David Varela como nuevo entrenador de la Fundación Lucentum. No sólo por eso sino también por el inmovilismo que rodea a la entidad lucentina, que en la actualidad está inmersa en un cambio estructural en la base y, a 20 de julio, su primer equipo todavía no cuenta con ningún jugador en nómina.

Ustedes pensarán que voy demasiado rápido para juzgar a alguien a quien ni siquiera conocemos (sólo por el paso por el Pedro Ferrándiz el pasado 9 de abril, cuando cayó con su anterior equipo, Seguros Soliss Alcázar Basket, por 73-72). Mis dudas no surgen por sus conocimientos técnicos o tácticos ni por su carácter dentro y fuera de la pista (datos que iremos conociendo a medida que vaya transcurriendo el curso) sino por dos motivos más tangibles para la afición: su escasa experiencia en la categoría y la exigencia del club al que llega.

La primera nace desde su curriulum vitae. Lleva ejerciendo como entrenador desde la campaña 2012-2013. En la 2015-2016 logró el ascenso a LEB Plata con Alcázar y en la presente campaña, su primera en la categoría de bronce del básquet patrio, fue décimo. Como en todo, habrá quienes valoren que en tan poco tiempo haya conseguido ascender de EBA a Plata, pero yo me quedo con los que piensan que en la actual división en la que jugará la franquicia alicantina se requiere un amplio conocimiento de la misma, tanto a nivel de jugadores como de rivales. El claro ejemplo lo tenemos con el anterior preparador del Lucentum, Miguel Ángel Zapata, quien reconoció públicamente su desconocimiento del tercer peldaño de este deporte. No digo que Varela no lo tenga, que seguramente sí, pero seguramente también no lo tendrá como pueda tenerlo otro entrenador que lleve ocho, diez o doce temporadas en la competición.

El otro punto de discordia, la exigencia de ascender del club que preside Toni Gallego, puede dar pie a diferentes lecturas. La mía es que se ha vendido en las últimas campañas que se va a luchar por intentar ascender a LEB Oro. Igual este año, todavía no se sabe (como otras muchas cosas que supongo se irán desvelando con el paso de los días), el discurso cambia y es una temporada de transición. Todo depende del poderoso caballero, don Dinero. A pesar de ello, no creo que la directiva quiera pasarse un ejercicio más en blanco porque el peso de la historia y el empuje de la afición impiden pensar en otra cosa que no sea en pelear por estar entre los mejores. Desde este punto de vista también se me presenta el recelo de cómo administrará Varela el hecho de tener que cocinar en unos fogones por los que han pasado grandes chefs y que cualquier ingrediente mal elegido recibirá la peor de las críticas, ya que en Alicante hay paladares que todavía relamen las mieles del éxito, aunque queden lejanas. Hay hambre, pero de buen baloncesto.

También se presenta la duda sobre si se ha elegido al técnico madrileño porque no representa un coste elevado para las arcas de la entidad o por su sabiduría en los banquillos. De haber sido elegido por el ahorro económico, aparece el interrogante si la confección de la plantilla será ´low cost´o se va a apostar decididamente por un equipo potente.

La última incertidumbre parte de eso mismo, de la construcción del plantel. Falta un mes para el inicio de la pretemporada (en 2016 dio comienzo el 22 de agosto) y todavía no ha habido ninguna renovación ni fichajes. Es de suponer que con la llegada de David Varela se agilicen todos los trámites para que los nombres vayan saliendo a la palestra e ilusionen a una afición desentancada ante la escasez de noticias y ávida de saber cuándo se presentará la campaña de abonos. Por lógica, a medida que se vayan desvelando los nuevos jugadores, es probable que también se acompañe del lanzamiento de los carnets de la campaña 17-18.

Dicho todo esto, y como bien refleja el anuncio de una bebida isotónica en la tele: una cosa es el prejuicio y otra el posjuicio. Ojalá el segundo sea lo primero y sea para bien.

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