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Diario deportivo de Alicante

El precio de la campaña de abonos del Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

Que en los primeros días de la campaña de abonos en el Hércules apenas se haya llegado al centenar de pases vendidos es señal de que algo no se ha hecho bien. Si el objetivo era aprovechar el despertar de una ilusión generada en los partidos de promoción, la realidad ha vuelto a demostrar que los dirigentes del club se bastan ellos solitos para “robar” esa ilusión a los herculanos. Ni Sánchez Laso fue capaz.

No hace falta recurrir al arbitraje del Carranza para reforzar un sentimiento que, por mucho que se empeñen en torpedearlo, sigue vivo como quedó demostrado cuando más lo necesitaba un equipo con demasiadas limitaciones como para pensar en el ascenso. Una ilusión que se disparó con dos buenos partidos en el Rico Pérez ante Murcia y Cádiz y un mágico gol de Fran González, jugador que ya no vale para este nuevo proyecto. Eso fue lo que subió la adrenalina herculana en las últimas semanas de la temporada y no Sánchez Laso, por mucho que se inventara un penalti. Primer error de planteamiento.

En el Hércules siguen pensando que la gente se queja por vicio. Pues no. Tantos no pueden estar equivocados. Algo se ha tenido que hacer mal para poner de acuerdo en algo a una afición que, en temas institucionales, suele estar dividida. Ya se encarga alguien de que sea así. Y el problema que hay de fondo desde hace 15 años la SAD funciona más como un cortijo familiar que como una empresa profesional. Así, es normal que cada año patinen con el tema de los abonos.

Sobre todo si el encargado de mantenimiento -por supuesto, familiar del amo- asume también funciones de gerencia decide si se cierran o se abren gradas en el Rico Pérez, si elimina los descuentos por fidelidad o si en determinadas localidades del estadio cuesta más ver al Hércules en Segunda B que a otros equipos de la zona en Primera o Segunda División. Son decisiones propias de alguien que jamás en su vida ha sido abonado de algún equipo de fútbol. Y así es imposible entender como respira el abonado.

Si en el Hércules existiera la figura de un gerente profesional, como antaño, de esos que se conocen todos los códigos del fútbol y, también, los del otro fútbol, no se habrían cometido tantos disparates como los de los últimos años en el Rico Pérez. Especialmente en aquello que resulta más sensible para los fieles herculanos, la campaña de abonos. En este caso, jamás habría permitido poner en tela de juicio al estamento arbitral u otros clubes con mensajes e imágenes que hablan de robo, un término que se usa con exceso en el lenguaje futbolero de barra de bar pero que puede pasar factura si un club como el Hércules lo utiliza para vender el producto.

Carlos Parodi, presidente del Hércules, señalaba el pasado 30 de junio que el IVF no era consciente de la situación real del club al tirar para atrás la maniobra financiera diseñada por los que mandan en la SAD. Posiblemente, los que idearon esta campaña de abonos tampoco fueron conscientes si aludir a un robo contraviene la Ley del Deporte que sanciona cualquier mensaje ofensivo. Por mucho menos han empurado a diversos herculanos en el Rico Pérez. El de la pancarta Ortiz, gracias y adiós aún anda pendiente de juicio por la sanción que le impusieron por algo inofensivo a todas luces. Si hubiera llevado una leyenda que reflejarael término “robo”, ¿cómo hubiera actuado la seguridad del estadio? Está claro.

Y es que el lema “Que no nos roben la ilusión”, además de lo que puedan entender los organismos disciplinarios, también puede resultar perjudicial para los intereses deportivos del Hércules. Sobre todo si al iluminado de turno se le ocurre poner la lona con el cartel de la campaña de abonos a la vista de cada árbitro que visite el Rico Pérez. Lo ideal cuando el equipo alicantino está obligado a ascender a Segunda División en una temporada clave para su supervivencia. Está claro que los colegiados no van a venir predispuestos a perjudicar al Hércules por eso, pero es cierto que estas cosas no ayudan demasiado. Ni en la Liga ni en la promoción. Pero, claro, el de mantenimiento que hace de gerente, los palmeros de turno y el dueño de nada que manda en todo no entienden qué tiene que ver la campaña de abonos con lo que pueda ocurrir en el terreno de juego. Llevan 16 años y siguen sin entender de qué va esto. Ni lo entenderán. Así les va. Así nos va.

 

 

 

 

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