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Diario deportivo de Alicante

El “paganini” del Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

Hasta que el Hércules se convirtió en SAD en 1995, los entonces socios del club blanquiazul estaban acostumbrados a pagar días del club, eliminatorias de Copa y promociones de ascenso. Como en cualquier otro sitio. A raiz de eliminarse la figura del socio para dar paso al abonado, los pagos extras por determinados partidos empezaron a estar mal vistos en la grada del Rico Pérez.

Esta introducción viene a cuento con la que se ha liado tras confirmar el Hércules que sus abonados de pago  tendrán que pasar por caja en las eliminatorias de ascenso, la primera de ellas contra el Real Murcia. Esto significa que un abonado de preferente, la grada más poblada en el Rico Pérez, tendría que desembolsar alrededor de 30 euros si el equipo blanquiazul completase la ruta para subir, es decir, si juega las tres eliminatorias.

Hace unos días, Carlos Parodi dejaba entrever las intenciones del club en la promoción de ascenso. Ya hubo rechazo por parte de los abonados y así se lo hicieron saber a los dirigentes a través de redes sociales o medios de comunicación. Con la calculadora en la mano, lo que puedan dejar en caja los fieles que no se bajaron del barco tras el descenso a Segunda B no daría ni para pagar las vacaciones que ha disfrutado el presidente a sueldo del Hércules en las últimas fechas mientras el equipo se jugaba la vida para entrar en la promoción.

Y a cambio de esas migajas tienen al personal de uñas justo cuando es más necesario que nunca que el estadio Rico Pérez sea un fortín y esté como en las eliminatorias de ascenso a Segunda de 2005 ante Ceuta y Alcalá. Por entonces ya mandaban en el Hércules los mismos que ahora y fijaron, de forma acertada, precios populares con miniabonos a 10 euros para el público en general (incluía 3 partidos de Liga y los de promoción en el Rico Pérez), además de entradas a 5 euros la más cara el día del ascenso. El resultado fue que hubo ingresos superiores a los 150.000 euros a pesar del low cost y estadio lleno. Como debe ser en partidos de este calibre.

Poco o nada han debido tener en cuenta en el Hércules el último antecedente en una promoción que, además, funcionó. Entonces primó el interés por ocupar las 25.000 localidades que el Rico Pérez suele tener sin ocupación. Ahora parece que eso da igual, con lo importante que sería para superar difíciles eliminatorias, si a cambio entran unos eurillos en caja que sirvan para tapar el desfase económico de estos últimos meses. Esto ocurre porque el que manda se ha vuelto a desmarcar por enésima vez viendo que las cuentas no salen desde hace tiempo. Ya lo ha hecho otras veces. Y, claro, el directivo sin cargo, después de ver como le ha dejado tirado el de siempre, pretende que la fiesta le cueste lo menos posible con lo que pueda sacar del play off. Es entendible. Pero también lo es que el abonado se sienta igual de engañado que el nuevo paganini. Más claro que el agua.

 

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