EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

El padre de la criatura dice adiós

GUSTAVO L. SIRVENT

-Hola, Paco. Soy Gustavo, de El Periódico de Alicante, ¿cómo estás?
-Liao. Dime, nene.
-Verás, no te lo vas a creer, pero te llamo porque me había llegado el rumor de que habías fallecido.
-¿Quién te ha dicho eso? El hijo puta (sic) que te lo haya dicho que me llame, que yo tengo cuerda para rato y todavía no me van a matar.

Esta conversación la tuvo el que suscribe con Paco Pastor el año 2000, cuando trabajaba para el citado rotativo. Mis compañero en aquel entonces, Pablo Verdú, bien lo puede atestiguar. Fui a cotejar aquel rumor que tan mal le sentó al presidente del Lucentum (lógico por otra parte). Hoy, 13 años después, he desayunado con la triste noticia de que el entrañable Paco Teka (como así se le conocía) nos ha dejado con 77 años. Me toca escribir con un sentimiento de escalofrío y pena que ha recorrido mi cuerpo, puesto que con él he vivido distintos momentos en la historia del club alicantino, que nació con la nomenclatura actual en 1994. Antes, allá por 1979, vería la luz el Miguel Hernández, también capitaneado por el finado.

El ‘padre de la criatura’ llamada Lucentum tuvo muchos sinsabores antes de llegar a la élite. Un ascenso a la ACB robado en Gijón fue el primero de ellos. Posteriormente, con Paco al mando, discurrió por la LEB Oro jugando varios play-offs pero quedándose en el camino. Él fue el artífice de que la Copa Príncipe se celebrara en Alicante en 1999. Ese mismo año, pero en la siguiente campaña, este amante del baloncesto abrió el curso en Santiago de Compostela. Allí, junto a su inseparable Miguel Cano, y otros directivos y periodistas, rezó al Apóstol Santo por el ascenso a la élite, que llegaría el 3 de junio del 2000. El sueño que había tenido desde la creación de la entidad se hizo realidad. En su expediente quedó la mácula del descenso al año siguiente y supuso su adiós a la presidencia.

Uno puede contar distintas experiencias vividas con Paco Pastor. La más intensa fue la semifinal del play-off de ascenso del 2000 en Lleida. Acabó el cuarto partido con victoria lucentina y el pabellón Onze de Setembre estalló de rabia contra el equipo alicantino y los colegiados. Yo entonces trabajaba para la Cadena Cope. Allí, hacinados en una cabina de teléfonos, estábamos Juanfran Millán, otro redactor y yo. Fui a hacer entrevistas con el inalámbrico y al primero que ‘cacé’ fue al presi. Me cogió del brazo y me metió en el vestuario para hablar, ya que el público estaba encendido. Allí, extasiado de júbilo y casi sin voz, dio las gracias a todos los jugadores y al entrenador, Andreu Casadevall. Aparte, me dijo: “Nene, lleva cuidao que de aquí no salimos”. Esta es una de muchas que podría contar en los distintos viajes que hizo el Lucentum por la geografía española, pero ahora me quedo compungido y apenado de no poderle hacer la última entrevista en la que a buen seguro hubiera dado más de un titular. El duelo debe ser unánime en el baloncesto de la ciudad y de la provincia porque gracias a él Alicante saboreó la ACB por primera vez. Su butaca en la tribuna del Centro de Tecnificación dejará un enorme hueco, como también se lo dejará a su familia (a su mujer, Mari Carmen, y a sus cuatro hijos). Por ello, ahora que está de moda poner nombres de calles de personajes ilustres, Paco Pastor también merece tener una de ellas. Descanse en paz.

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