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Diario deportivo de Alicante

El origen del drama en el Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

29 de octubre de 2010. Víspera de la visita del Real Madrid de Mourinho y Cristiano Ronaldo al estadio Rico Pérez para enfrentarse a un Hércules que disfrutaba en esos momentos de la Primera División. Ese día coincidió la presentación del nuevo autobús tematizado del equipo alicantino con un plante de los jugadores, supuestamente, por no disponer de agua caliente en las duchas. El motivo real de aquel motín en una jornada tan señalada era otro muy diferente.

Y es que apenas dos meses después de haber iniciado la singladura en la élite, el Hércules no disponía de un maravedí en caja para hacer frente a las millonarias fichas de futbolistas como Trezeguet, Valdez, Drenthe y otros con mucho menos nombre pero con contratos de estrella como Pulhac, Momo Sarr, Velthuisen, etc. De ahí que en el mes de octubre empezaran las primeras protestas de un vestuario que se sentía engañado por el mismo que unas semanas antes se había autoimpuesto la medalla de oro y brillantes del Hércules.

Por entonces, el Hércules ya tenía bloqueados sus ingresos por la deuda que mantenía con Hacienda y Seguridad Social. Ni un euro de los que debía percibir el club por los millonarios derechos televisivos en Primera División llegaba a Alicante. Un mes antes se había producido la dimisión masiva de consejeros que habían sido embargados por los impagos del club a la administración. El aval de 18 millones de euros del IVF debió servir para desbloquear esa situación límite, pero ese dinero público no se utilizó para lo que se pidió sino para otros asuntos no aclarados hasta ahora por la SAD. Ningún político ha querido tampoco pedir cuentas y responsabilidades por un supuesto mal uso de aquellos fondos prestados y no pagados.

Así empezó a gestarse una deuda multimillonaria que condujo al Hércules al descenso deportivo, a una deuda superior a los 60 millones de euros, a su tercer concurso de acreedores en diez años, a un leonino convenio de acreedores que tiene fiscalizadas las cuentas del club hasta la próxima década y, sobre todo, al obligado cumplimiento de unos pagos que asfixian día tras día a la entidad blanquiazul junto con una ampliación de capital de tres millones de euros que puede resultar letal para la SAD.

Este es el terrible resultado de una ambición desmedida por quién dice que ha hecho más que nadie en la historia del Hércules. Efectivamente, nadie de Alicante había llevado a esta institución a un callejón sin salida. Y para colmo, los resultados del equipo tampoco acompañan, algo con lo que no contaba el responsable de este desastre que veía como única tabla de salvación un nuevo ascenso a Primera. Se ve que quiere otra insignia o pedirle a Florentino otra camiseta de Cristiano por ganar en el Camp Nou. Todo ello tan improbable como salir vivo de la ampliación de capital. Y todo porque una solución de primera se convirtió en el gran problema del Hércules.

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