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Diario deportivo de Alicante

El “lavado de cara” del Rico Pérez

J. A. SOLER / @jasoler65

Cualquiera que haya asistido de forma más o menos habitual al estadio Rico Pérez en los últimos 5 años dispone de elementos de juicio suficientes para saber si las obras de restauración que se realizaron en la instalación fue una reforma integral, como exigía el informe técnico municipal previo a su venta, o un simple lavado de cara como reconocieron la entonces alcaldesa Sonia Castedo y Enrique Ortiz en una conversación telefónica que hizo pública el programa “Al rojo vivo” de Cuatro TV hace pocas fechas (PINCHA AQUÍ PARA ESCUCHAR).

Teniendo en cuenta que el informe firmado por el ingeniero Florentino Regalado el 16 de enero de 2006 aconsejaba una inversión de unos 6.000.000 de € para que el estadio Rico Pérez pudiera presentar unas  condiciones mínimas, que el pliego de condiciones para la venta de la instalación en 2007 sólo exigiera una inversión de 4,2 millones -el mínimo establecido-, que el propietario de la instalación reconozca antes de la obra que haría un “lavado de cara”, que apenas tres meses después de la devolución del aval se desplomara una torreta de la luz con el riesgo que ello suponía para los miles de usuarios del estadio y que cinco años después de la supuesta reforma Urbanismo desvele que no hubo una supervisión técnica posterior, es para depurar responsabilidades en este escandaloso caso.

Y es que más allá de que puedan actuar o no contra los responsables de Urbanismo del Ayuntamiento de Alicante entre 2007 y 2013 por permitir posibles incumplimientos por parte del propietario en todo el proceso de reforma del Rico Pérez, hay algo que es mucho más grave e imperdonable. Es el riesgo que han podido correr miles de personas en un estadio que no fue restaurado en forma y tiempo como exigía el informe encargado a finales de 2005 por el propio Consistorio alicantino a través de Teresa Revenga, entonces concejal de Hacienda.

Ese riesgo al que estuvimos expuestos los habituales cada 15 días al estadio o las 30.000 personas que llenaron el Rico Pérez en el partido internacional España-Escocia en octubre de 2011, disputado sólo 15 meses antes de que se desplomara sobre la grada un panel de focos, podría haber puesto en serio peligro la integridad física de los espectadores. Máxime cuando, según Urbanismo, no existió revisión técnica alguna sobre el “lavado de cara” acometido un año antes en la instalación ni tampoco certificación sobre final de obra.

Mientras los técnicos del Ayuntamiento encuentran la documentación sobre dicha reforma, no estaría de más que alguien examirara si el Rico Pérez está en condiciones de soportar un lleno como el que habrá el día 13 con motivo del España-Inglaterra. Porque si los que vamos tenemos que fiarnos de lo que diga el dueño… vamos apañados. “Estate tranquila, que peligro de accidente no hay ninguno”, dijo Enrique Ortiz a Sonia Castedo antes de realizar lo que él mismo definió como “lavado de cara”. Dos años después de “arreglar los váteres y el césped” cayó una torreta de focos sobre la grada de preferente. Después de esto, yo no me siento muy seguro en el estadio. ¿Y tú?

 

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