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Diario deportivo de Alicante

El indulto de Portillo

JOSÉ F. PERSONAL / @jfpersonalcases

14 de junio de 2015. El encuentro agoniza, y Paco Peña cuelga un balón a la desesperada. El cuero cae a Chechu Flores quien, con un toque sutil filtra el esférico, cual pase maradoniano, entre la defensa gaditana. Entonces se para el tiempo. La pelota cae a un zurdo donde todos los zurdos la sueñan. El delantero del Hércules arma su cañón, se perfila y dispara. Una marca de pintura salta de la portería del estadio Carranza.

-Si lo llega a meter le perdono, puede leerse en un grupo de WathsApp de una peña del Hércules. Perdonar la culpa, el sentir general. ¿Perdonar el qué? Desde el regreso de Portillo al Hércules, ha cargado con dos mochilas. La suya propia, la de ser quien es, y también la de ser la cara visible de su suegro, en los momentos en los que menos ha aparecido.

No sé si será le versión buena, pero es la que una mayoría de herculanos creen. El retorno de Javier fue la gota que colmó el vaso de un enfrentamiento que supuso el fin de un proyecto y el comienzo de una bomba que Pitarch y Pina hicieron estallar. A buen seguro que los protagonistas tienen otra versión, y como en todo, en el término medio estará la virtud. Sea como fuere, el Hércules dio con sus huesos en Segunda B y Portillo jugó sus últimas temporadas cargando 50 kilos más de lo que realmente pesaba.

Viernes, 28 de abril de 2017. El Hércules ya está fuera de la lucha por el ascenso a Segunda A, el último proyecto de Dani Barroso no ha cuajado. Un padre feliz sale del Hospital General rumbo al Rico Pérez. El objetivo es abonar al Hércules al recién nacido en el día más alicantino del año, el jueves de Santa Faz. Por el camino uno imagina una oficina que echa humo. Hombres trajeados, teléfonos que suenan. Prisas. Una Junta Directiva tomando decisiones.

Y al llegar al estadio, la nada. Puertas abiertas, y ni un alma. Oficina abandonada, con ordenadores, caja registradora, y documentos. Transcurren cinco minutos y el padre, perplejo, imagina lo que un ladrón podría haber hecho. Diez minutos, y allí no hay ni un gato. Doce minutos y el padre se empieza a preocupar. El Hércules como club, parecía un descampado abandonado, entre escombros y rastrojos.

Y de repente aparece él, Javier Portillo. Con un trato exquisito, atiende al padre. Podría haber dicho el «vuelva usted mañana», pero todo lo contrario, le faltó sentarse frente el ordenador para hacer el abono. Ya saliendo del estadio y el Hércules con un abonado más, el padre se comienza a preguntar si el club está tan mal como parece. Pero con la sensación de que Portillo era en ese instante, segundo de Barroso, conserje, directivo, auxiliar administrativo, vocal y tesorero.

La paciencia de Planagumà

5 de junio de 2019. El Hércules está a cuatro días de medirse en encuentro de ida al Logroñés en la semifinal de la promoción de ascenso a Segunda. Portillo es el Director Deportivo. Su primer proyecto terminó mal. Tras un verano convulso pendiente de Europa, se escapó el entrenador elegido, Paco López (hoy entrenador del Levante en Primera). Además también volaron algunos posibles fichajes, cansados de esperar a un club que no arrancaba, como declaró el propio Portillo en entrevista de Esport Alacantí, en AlacantiTV.

Mucho ha cambiado el club desde aquel abril de 2017. El olor ha muerto ha dado paso a un perfume de esos que graban el anuncio de televisión en el mar. Planagumà llegó para abrir las ventanas de las viejas oficinas y ventilar el club. Pudo irse, en otro verano de incógnita, ante la incertidumbre de tener trabajo o quedarse tirado. Y eso cuando uno todavía es jornalero del fútbol es digno de alabar. Pero eligió esperar. Esperar al Hércules. No he conocido muchas personas en los últimos años que aportaran al Hércules la frescura que ha traído Lluis.

Decía Samuel que su familia cree que el fútbol le debe una ascenso. Es muy posible, pero el fútbol no se lo va a regalar. Lo tiene que ganar. En la Final de la Copa de la Reina, una jugadora del Atlético de Madrid femenino, tras caer derrotada ante la Real, declaró: «las copas no se merecen, se agarran, y no lo hemos hecho».

El Hércules está a cuatro encuentros de Segunda. O a dos más otros dos, para ser exactos. Imagino la explosión en la ciudad si se cumple, pero si no, valga de ejemplo cómo el Lucentum se levantó desde el minuto uno. La temporada ya es magnífica, llegados a este punto, solo falta agarrar el ascenso. Agárrenlo.

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