EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

El Hércules y el recibimiento hostil a sus aficionados en Mestalla

J. A. SOLER / @jasoler65

Hace ya más de 40 años, en 1973, pisé por primera vez el estadio de Mestalla que, por entonces, se denominaba Luis Casanova. Fue en un Mestalla-Hércules de Segunda División. Era un niño pero recuerdo que se desplazaron bastantes seguidores herculanos para celebrar aquel gol de Fusté que valió un importante triunfo blanquiazul. Después del partido me firmaron autógrafos Zamora, Eladio y el propio Fusté. Ahí empecé a engancharme a este invento del fútbol y, por supuesto, al sentimiento herculano.

Tres años después, todavía siendo un niño, regresé al coliseo valencianista, pero ya en Primera División. El Hércules vivía su mejor etapa de la historia y hubo invasión alicantina en Mestalla. El rival no era el filial ché sino un Valencia que en 1976 contaba con figuras internacionales como el alemán Rainer Bonhoff o el holandés Johnny Rep, entre otros. Pese a todo, la marea blanquiazul hizo temblar los cimientos del estadio valenciano con un majestuoso gol de Saccardi justo en la portería donde nos encontrábamos. A la salida el grito de !Hércules, Hércules! retumbaba mientras bajábamos sin problemas las escaleras junto a seguidores chés.

En esa época no existía Canal 9 ni los grupos ultras por lo que la rivalidad con el Valencia era relativa por no decir inexistente -el Elche también estaba en Primera y las fuerzas se guardaban para uno de los mejores derbis de España-. Por eso, aquellas visitas a Mestalla de mitad de los 70 no transmitían hostilidad ni nada que se le pareciera para los miles de herculanos que estuvieron  allí en las dos mencionadas citas.

Lo mismo ocurría en el estadio Rico Pérez en donde el único valencianista que no era bien recibido era un tal Toni Lara, jefe de deportes del centro territorial de RTVE (Aitana), por el discriminatorio tratamiento que recibía el Hércules respecto al Valencia en los resúmenes del programa deportivo regional de los lunes. Salvo eso, el ambiente entre las dos aficiones era de cordialidad.

Pero todo cambió en 1985, hace justo 30 años. Un decadente Valencia que un año después bajó a Segunda visitó el Rico Pérez para enfrentarse al Hércules. Acababan de nacer los Yomus que por entonces ya apuntaban maneras. Ganó el equipo alicantino con un gol de Santi Bakero, pero en la grada surgieron los primeros roces. Con esa incipiente rivalidad apareció Canal 9 y la cosa no fue a menos. Al contrario, fue a más. En Alicante sabemos por qué.

La caja de los truenos se destapó en 1997 en otro duelo regional en el Rico Pérez -me resisto a llamarlo derbi porque aquí tenemos uno y no es éste-. La peña radical del Valencia había crecido en todos los sentidos. Por la mañana arrasaron Alicante con destrozos en puntos emblemáticos de la ciudad y diversos establecimientos hosteleros. Los ultras herculanos repelieron la afrenta con lanzamientos de piedras en los aledaños del estadio, algo también reprobable e injustificable. La cosa terminó en batalla campal y cargas policiales por todo el Monte Tossal.

Las relaciones hostiles entre los colectivos más radicales del Valencia y el Hércules se reanudaron en 2002, en la anterior etapa blanquiazul en Segunda B, durante una visita del filial ché al Rico Pérez. Los Yomus viajaron a Alicante para cualquier cosa menos para animar a un segundo equipo valencianista al que no prestan la más mínima atención y apoyo en Paterna. No hace falta entrar en detalles para qué vinieron. La Policía lo tendrá en sus archivos.

Con estos antecedentes, el Hércules no debería pasar por alto lo que sufrieron sus incondicionales a la llegada a Mestalla de los autobuses fletados por el propio club. De la misma manera que mueven sus familiares hilos en la Subdelegación del Gobierno para acallar cualquier voz crítica en el Rico Pérez contra la gestión de Enrique Ortiz, también deberían denunciar ante las autoridades lo que se encuentra su masa social cada vez que el equipo alicantino se enfrenta a los filiales del entorno.

Con el mismo rigor que el club solicita la intervención policial para retirar una inofensiva pancarta en el Rico Pérez –Ortiz gracias y adiós-, que además lleva dos recursos tumbados tras la sanción impuesta a su portador, no estaría de más que el alto cargo del Hércules que tiene lazos familiares con el máximo responsable de la seguridad ciudadana en la provincia pidiera que se abra una investigación policial para esclarecer los motivos que llevaron a los Yomus a preparar ese  “comité de bienvenida” en los aledaños de Mestalla a los aficionados herculanos.

Eso sería velar por los intereses y seguridad de esos fieles blanquiazules que lo dejan todo un sábado o un domingo por desplazarse a animar al Hércules, aunque sea a costa de exponerse a la mofa y algo más de las “aficiones” de algunos filiales de la zona. Porque esto ya no es acudir a Mestalla o Altabix como en los años 70. La película ha cambiado bastante y es intolerable. Eso sí, aquí son capaces de ponerle en el Rico Pérez la alfombra roja a esos violentos en una próxima visita. Pero claro, estos no se meten con los del palco. Entonces, no hay problema.

 

 

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