EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

Un maloliente Hércules pide a gritos una solución al problema

J. A. SOLER / @jasoler65 / Foto: Hércules CF

Si algún herculano se ilusionó con aquel oasis surgido de la nada en Tarragona es que no conoce la verdadera dimensión del desierto por el que transita desde hace 20 años este pestilente Hércules sin soluciones ni solución. Eso es lo que deja otro lamentable partido ante el Ejea (2-2).

Si la planificación de la temporada fue esperpéntico, a la vista están los resultados y la clasificación, la oscuridad continúa tanto en los despachos como en la cancha del Rico Pérez que, pese a registrar la mejor entrada de la temporada gracias a invitaciones -la recurrente fórmula de los incapaces para llamar a filas- volvió a presenciar el enésimo despropósito, fiel reflejo de lo que se cuece en el palco.

Y es que si el grado de implicación del amo depende de quién esté al frente en la dirección deportiva, lo normal es que el desierto sea eterno. Es una muestra más de la manera de gestionar una institución que pide a gritos la salida de unos aligestores tan rancios y caducos como capaces de destruir todo lo que cae en sus manos en modo baloncito.

Ni el peor de los enemigos ni el más certero de los agoreros podía imaginar un escenario tan dantesco como el que ahora muestra este Hércules insalubre. Si lo que querían era pasar a la historia por hacer algo grande en un club casi centenario, ya lo han conseguido. Otra medalla para el autor.

Porque han conseguido que clubes que hace poco más de una década no eran mucho más que el modesto Ejea, hayan adelantado por la derecha y la izquierda a un Hércules decadente. Hablamos de Éibar, Leganés, Getafe, Huesca, Girona, etc.

Es la diferencia entre una gestión seria y otra disparatada enfocada a convertir el baloncito en un cortijo familiar. Y de la misma manera que el Levante hace diez años encontró una solución a un problema en forma de pufo de 80 millones (la terrible herencia de otro desmanotado), ¿por qué no en Alicante con el Hércules?

Basta con que el problema se aparte poniendo precio a sus devaluadas acciones por obra y gracia de su gestión durante 20 años. Todos los que tenemos acciones de la SAD herculana, por mucho que nos costarán diez mil pelas cada una hace 25 años, sabemos cuánto nos darían por ellas en el año 2020. Nada.

Ese es el precio que sale tras 20 años de infamia. El Hércules ha quedado reducido a la nada. En valor accionarial. En cuestión de imagen no hace falta recordar episodios bochornosos en la última década. Y en el plano deportivo ya vemos como lo están dejando, a las puertas del matadero.

Toca poner fin a esta pesadilla que no solo degrada la imagen de una institución deportiva próxima a su centenario, sino también la de toda una ciudad que desde hace años se sonroja con los desmanes del mismo al que en el Ayuntamiento llaman «el amo» de Alicante.

No es necesario bajar a Tercera para darse cuenta de que el problema ya no solo atañe al Hércules, también a Alicante y, por consiguiente, a su alcalde, el siguiente al que corneará este toro desbocado que embiste a todo y a todos sin piedad. Aviso para navegantes. También para políticos. Los únicos que tienen la solución en sus manos. Igual que cuando la buscaron hace 20 años invitándole a entrar, ahora toca abrir la puerta para su salida. No hay otra.

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