EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

El Hércules sigue en estado de chatarra

J. A. SOLER / @jasoler65

Por extraño que parezca, la salvación del Hércules no pasa por un buen o mal resultado deportivo. Ni siquiera por el enésimo empate sin goles, en esta ocasión a orillas del Ebro. Y es que si la situación deportiva es dramática, la institucional la puede superar porque el que se aferra a la ruina que ha generado parece que todavía no es consciente de lo que puede significar bajar a Tercera División.

Sobre todo cuando el amo ya ha dejado claro lo que para él vale ese coche blanquiazul que compró hace dos décadas con las cuatro ruedas pinchadas, aunque con un motor recuperable a poco que lo hubiera llevado a un buen mecánico y no dejarlo en manos de chapuzas de tres al cuarto.

Hay que recordar que nada más llegar le puso al coche que rescató de Bahía cuatro neumáticos recauchutados que ni siquiera pagó, destrozó el chásis, también la carrocería, impuso al volante a quién no tenía ni carnet de conducir o puso gasolina en un depósito para diésel cuando tocó repostar.

Y ahora, que el coche no lleva ruedas, el motor está gripado, la chapa repleta de golpes y no funciona ni siquiera el limpiaparabrisas, pretender vender ese adefesio por quince veces más de lo que le costó hace 20 años suena a chiste malo de Joaquín.

No sabemos si el vendedor de este coche, en peor estado que muchos que duermen en la chatarrería encontrará algún tonto dispuesto a quedárselo, sobre todo, cuando le dice al supuesto comprador que, además de pagar lo que no vale, tiene que asumir el préstamo impagado de la financiera y, lo mejor, si el nuevo titular consigue que el coche ande, cosa bastante improbable viendo su estado, los fines de semana tiene que cedérselo al que lo dejó prácticamente inservible. Un crack.

Esto, traducido al lenguaje que entendemos todos, se llama no querer soltar el trasto por nada del mundo. Con semejante oferta parece normal que, en el fondo, hasta el más desmanotado de los interesados se vaya directo al concesionario de Ferrari para comprarse el último modelo del Cavallino Rampante antes que quedarse el montón de chatarra blanquiazul. Seguro que le sale más rentable.

Lo más divertido de toda esta milonga es que ni siquiera los dos máximos accionistas no se ponen de acuerdo en el valor de lo que supuestamente se pretende vender (las acciones). Uno de los socios dijo hace tres años, cuando le tocó poner gasolina en aquella vergonzosa subasta del IVF, que las acciones de la propiedad «no valían ni cero euros». El otro, el que realmente manda, dice ahora que esas acciones, las que compró a Bahía en 1999 por menos 3 millones de euros, valen tres veces más de lo que costaron en 1999 pese a estar ahora en peor situación deportiva (líder en Segunda B cuando llegó, camino de Tercera en la actualidad) y económica (más 15 millones de deuda en 2020, menos de 2 millones en el año 2000).

Con estos irrefutables datos comparativos entre el precio de compra en 1999 y lo que pretende para vender 20 años después, cualquiera puede hacer sus cálculos. Los interesados, los curiosos, los pequeños accionistas, los abonados, los antiherculanos, los alicantinos y hasta los aficionados del eterno rival. También, hasta el que pide que «don Enrique no se vaya nunca».

Y es que el empate del Hércules en Zaragoza ante el Ebro, el cuarto 0-0 de forma consecutiva, hace que la sombra del descenso a Tercera sea cada vez más grande. A estas alturas no vale que el equipo haya merecido más y milongas de este tipo. Hace falta ganar para escapar del mayor drama de la historia y ya vemos lo difícil que es para este coche que salió sin ruedas de la fábrica de don Javier el pasado verano y que cuando lo llevaron enero al taller de don Juan Carlos no sólo no le pusieron neumáticos, si no que le quitaron el volante. Como para ir muy lejos entre la obra de uno y del otro.

Sin patrimonio, con deudas millonarias, en zona de descenso a Tercera a falta de 10 jornadas para el final, cuatro entrenadores en seis meses, casi 500 minutos sin marcar un gol, con un partido ganado en 2020, sin ganar en el Rico Pérez desde octubre. Unos números tan lapidarios que espantan a cualquier valiente. Curioso que hasta en la afición del eterno rival también se unan al movimiento depedir la salida de la «familia» del Hércules por si más pronto que tarde vuelven los derbis. Con esa protesta, si tuvieran un mínimo de dignidad, facilitarían la entrada de otra gestión.

La resistencia contra el régimen que gobierna en el Rico Pérez se movilizó por las redes sociales minutos antes del encuentro en Zaragoza frente al Ebro pidiendo en inglés la salida de la «familia». Eso serviría si los políticos se implicaran en la causa, que deberían porque afecta a la imagen de una ciudad turística como Alicante. Pero la verdad es que hay 320 millones de razones para que el amo de todo no suelte la chatarra más rentable del mundo. Si no fuera por ese millonario detalle, la palabra Hércules seguiría sin mencionarse en su casa como hasta 1999.



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