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Diario deportivo de Alicante

El Hércules compromete al límite su viabilidad después de no cubrir una necesaria ampliación de capital

J. A. SOLER / @jasoler65

Si el Hércules camina sin rumbo en el aspecto deportivo, a nivel económico se encuentra al borde del abismo después de no suscribir las ampliaciones de capital estipuladas en el convenio de acreedores. Y es que tras quedar desierto el proceso de capitalización de la SAD por importe de 2.393.591 € aprobado el pasado 29 de diciembre de 2014 en Junta General de Accionistas, se abren serias dudas sobre la viabilidad de la entidad alicantina.

Por un lado, el informe financiero realizado por Auren Auditores con fecha 8 de octubre de 2013 sobre el cumplimiento del convenio de acreedores del Hércules reflejaba muchas dudas sobre la capacidad de la SAD para cumplir con los compromisos de pago establecidos tras el proceso concursal. Para este plan de viabilidad el consejo de administración planteó un aumento de capital social por 3 millones de euros, de los cuales únicamente se cubrieron unos 750.000 euros hace poco más de un año en una primera fase.

Los casi 2,4 millones restantes que suponían una garantía para hacer frente a los pagos anuales con Hacienda y Seguridad Social -más de un millón de euros anuales de obligado cumplimiento pese a militar en Segunda B por ser créditos de privilegio especial- no se han cubierto por lo que el escenario económico en el que ahora mismo se mueve el Hércules es de máximo riesgo de disolución.

El incumplimiento del convenio de acreedores implica que el juez pueda decretar la liquidación de la sociedad como ha ocurrido recientemente en el Albacete Balompié o hace algunos meses con el Alicante Club de Fútbol. En el caso del Hércules, el hecho de no cubrir la amplicación de capital de 2,4 millones de euros que el presidente Carlos Parodi calificó el pasado 29 de diciembre en la Junta de Accionistas como “necesaria” para la supervivencia del club pone en serio riesgo la viabilidad de la entidad blanquiazul.

El consejo de administración quedaría retratado si recurriera al discurso de antaño de que no resulta necesario cubrir la ampliación de capital. O Carlos Parodi mintió el pasado 29 de diciembre cuando en la asamblea hablaba de la “obligación” de este proceso, algo que pueden corroborar todos los asistentes a la Junta, o miente ahora si afirma que no existe tal obligación. Y si fuera así, ¿por qué se convoca a los accionistas hace 65 días para aprobar un proceso que supuestamente no es necesario?

El convenio de acreedores si que recoge la obligatoriedad de estas ampliaciones de capital como garantía de pago y mucho más con la escasa capacidad de la SAD para generar ingresos en la categoría deportiva en la que milita actualmente. Y en el caso de un hipotético ascenso a Segunda División, la situación económica tampoco se aliviaría pues habría que afrontar nuevamente el compromiso de pago con los acreedores ordinarios que ha quedado interrumpido durante dos años por el descenso del Hércules a Segunda B.

En el caso de ascenso, el club alicantino tendría que hacer frente de nuevo a casi 3 millones de euros anuales entre créditos de privilegio y ordinarios, por lo que el presupuesto para la confección de plantilla quedaría reducido a la nada, algo que ya ocurrió la temporada pasada y por ello se produjo la aparición de un agente externo como Quique Pina. El Albacete ascendió a Segunda y pocos meses después se encuentra en proceso de liquidación porque los inaplazables pagos con Hacienda le asfixian. Es un ejemplo de lo que puede ocurrir en este tipo de escenarios de máximo riesgo. Sobre todo, cuando la deuda del Hércules es muy superior a la del club manchego.

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