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Diario deportivo de Alicante

El Hércules juega con fuego en las últimas horas del mercado invernal

J. A. SOLER / @jasoler65

Si en la planificación del Hércules para afrontar la temporada hubo errores de bulto, el acuerdo del club blanquiazul para la rescisión del contrato del defensa José Antonio Pardo deja en paños menores la defensa, única línea que ha funcionado en los primeros cinco meses de competición.

Y es que al descarte de Pardo, cuya vacante la ocupará el media punta Juan Quero, se une al del lateral Aitor Núñez que ha dejado hueco al centrocampista Carlos Indiano. De esta manera, la defensa del Hércules queda muy escasa de efectivos para afrontar con garantías toda una segunda vuelta y una hipotética promoción.

Lo peor de todo es que a poco más de 24 horas para el cierre del mercado invernal, el club parece dar por hecho que no habrá más fichajes, ni para la defensa ni para el ataque pese a los pobres registros goleadores de la pareja de delanteros.

Aunque en el último momento siempre puede ocurrir cualquier cosa, no parece fácil que pueda llegar algún refuerzo más para la plantilla del Hércules que ahora entrena Manolo Herrero. Los intentos con Abraham (Badalona) y Sergi Guardiola (Eldense) no terminaron de concretarse en su momento y ahora parece más difícil que algunos de estos dos jugadores, ninguno de ellos es un goleador nato sino atacantes desde segunda línea, puedan recalar en el Rico Pérez.

A todo lo expuesto se une el hecho de que en el supuesto caso de que apareciera un mirlo blanco de última hora, habría que conceder otra baja, lo que supondría un daño irreparable para el futbolista descartado que no dispondría de tiempo para encontrar acomodo en otro equipo dado que el mercado de fichajes se cierra este viernes 30 de enero a las 12 de la noche.

Y otro factor que también puede jugar en contra de la llegada de más refuerzos es el descontento de Juan Carlos Ramírez con la planificación realizada hasta el momento. El “colaborador publicitario” con mando en plaza ya ha tenido que asumir el importante coste económico que ha supuesto el relevo en el banquillo (finiquito de Pacheta y contratación de Herrero), las rescisiones de Aitor Núñez y José Antonio Pardo, dos futbolistas que llegaron al Hércules hace escasos 6 meses y ya no sirven, o las incorporaciones de Indiano y Quero.

Lo peor de todo es que con los movimientos que se han producido en la plantilla, el vestuario se ha resentido –Rafita lo reconoció hace unos días- y lo que mejor funcionaba, la defensa, se ha debilitado en número de efectivos. Tampoco ha llegado, por el momento, competencia para Portillo y Fernando a pesar de los pobres registros goleadores que presentan ambos delanteros. Queda claro que el Hércules juega con fuego en estas últimas horas del mercado invernal. Y si los resultados no mejoran pronto, el incendio puede propagarse por todos los rincones del club.

 

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