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Diario deportivo de Alicante

El Hércules entra en una peligrosa dinámica en un momento crucial

J. A. SOLER / @jasoler65

Hace justo un año el Hércules conseguía un empate en Las Palmas que en un principio pareció insuficiente pero que al final le valió para salir de los puestos de descenso después de varios meses en el último vagón y, durante muchas jornadas, en calidad de colista. El equipo alicantino había enganchado una buena racha y marcaba una línea ascendente que le condujo a asegurar la permanencia a falta de tres jornadas.

365 días después el equipo de Quique Hernández ha vuelto a jugar el segundo fin de semana de abril en el estadio Gran Canaria. No ha empatado como hace 12 meses, ha perdido y aunque su clasificación sea la misma que hace un año, las sensaciones no son iguales. Entonces, el técnico blanquiazul parecía haber dado con un bloque solvente que sumó cinco victorias consecutivas ante Córdoba (1-0), Sporting (0-1), Huesca (2-1), Recreativo (0-2) y Mirandés (1-0). Antes, había ganado a Sabadell (3-1) y Guadalajara (0-2) para empatar con Ponferradina (1-1), Xerez (0-0) y Las Palmas (0-0).

Pese a estar en una situación clasificatoria a la de entonces, si bien con algunos puntos menos, el Hércules no parece estar como hace 12 meses. No tiene un recurso en ataque como Braulio que anotó goles fundamentales, un centrocampista como Paglialunga que aportó mucho equilibrio, Eldin no presenta ahora tanta frescura y eficacia como la temporada pasada, Edu Bedia ofrecía creatividad en segunda línea y Portillo está mucho menos acertado.

Estas diferencias respecto al Hércules actual ha encendido las alarmas teniendo en cuenta que el equipo de Hernández está a un punto del descenso directo después de entrar en una peligrosa dinámica con muchos empates, alguna derrota y ninguna victoria. Y lo peor es que al equipo se le ve frágil y sin mucha confianza por todo ello. Una buena prueba de ello es ver como se derrumbó en el último partido en el Rico Pérez ante el Girona o en Las Palmas ante la mínima adversidad.

El principal argumento que tiene el conjunto alicantino para ser optimista es que de los 8 encuentros que restan 5 se disputan en el Rico Pérez ante Córdoba, Murcia, Alcorcón, Lugo y Barcelona B y únicamente tres a domicilio frente a Sabadell, Sporting y Mirandés. Basta con ganar tres de los cinco partidos que restan en Alicante y empatar dos o tres encuentros más entre todos. Unos números perfectamente alcanzables aunque para ello hay que mejorar ostensiblemente los de las últimas 6 jornadas sin ganar. Por ello, se hace necesario en el Hércules un cambio de dinámica en un momento tan decisivo.

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