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Diario deportivo de Alicante

El Hércules presenta más sombras que luces tras un mes compitiendo

J. A. SOLER / @jasoler65

Nada menos que 11 temporadas en Segunda B da para conocer cómo es esta maldita categoría. Un largo lustro tras el primer descenso  en 1988 y seis años tras caer de nuevo en 1999 es un botón de muestra de lo difícil que resulta salir de aquí. Y después de un mes de competición en la tercera etapa del Hércules en el infierno se ha podido comprobar que el camino para el ascenso está lleno de trampas.

Tras 5 jornadas disputadas, el Hércules ha mostrado más sombras que luces sobre el terreno de juego por mucho que el equipo de Pacheta esté quinto a solo dos puntos de la promoción y el liderato. Más que una cuestión de resultados, que van llegando, es más una cuestión de sensaciones. Y ahí vemos que faltan demasiadas cosas como para confirmarse como un verdadero aspirante al ascenso.

El balance se resume en un desastre inicial en Elda, eliminados de forma lamentable de la Copa y cuatro partidos tan peleados como agónicos en los que el Hércules no ha terminado de mostrarse superior al rival pese a sumar 8 puntos de los últimos 12 disputados. Y es que estos encuentros han destapado a un equipo escaso en fútbol y goles, dos aspectos fundamentales en cualquier candidato a objetivos mayores.

Pacheta ha logrado taponar la vía de agua en defensa con la incorporación de Rafita, pero aún tiene que solventar otras deficiencias en el equipo que preocupan a todo el que mire más allá del resultado. Sin fútbol es difícil que lleguen goles y sin goles es imposible lograr el objetivo. Aún queda un mundo, pero estos síntomas también aparecieron de entrada en otras temporadas herculanas en Segunda B y ya sabemos como terminaron.

Pero si el aspecto deportivo ofrece más sombras que luces, en donde el Hércules no sale de la oscuridad es en el aspecto institucional. No hay día en el que las escuchas sobre las tramas de Brugal o Rabassa en el que no aparezca el nombre del club alicantino en las conversaciones entre la alcaldesa y el amo de la SAD blanquiazul.

Cuando no es por un asunto es por otro. Demasiados intereses políticos, personales y empresariales en torno a una entidad casi centenaria que así es muy difícil que pueda encontrar la luz.  Y todo eso, de alguna manera u otra, termina salpicando a la pelotita. De lo contrario, no estaríamos hablando de lo mucho que cuesta escapar del pozo de la Segunda B.

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