EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

El Hércules camina directo a la tumba

J. A. SOLER / @jasoler65

Con una deuda monstruosa, con el equipo muerto y camino del cementerio, con escándalos públicos un día sí y otro también, con amenazas al primero que alce la voz, con un intento de agresión a un periodista y con uno de los socios contempla como el otro socio le pega fuego a la ruina que dejó el primero. Eso, entre otros muchos números de circo con tres o más pistas.

Así está el Hércules. Ni más, ni menos. Ni el más cruel de los verdugos podría diseñar un final tan despiadado. Ni el más radical antiherculano del eterno rival podría hacer tanto daño a lo que más odia. Ni el mayor de los enemigos sería tan perverso. Porque esto tiene pinta de acabar peor que el Eldense de hace cuatro años.

Hay que reconocer que los que mandan en el Hércules son los mejores en algo. En autodestrucción. En eso, son de Champions. Y con esa capacidad infinita para autodestruir su juguete, aún creen que el muñeco que han destrozado tiene algún valor de mercado. Ver para creer.

La enésima derrota del Hércules, en esta ocasión ante el Atlético Levante (1-3), viene a ser la consecuencia de todos los despropósitos que se acumulan en un SAD con cangrena imparable y que que se ha extendido de los despachos al terreno de juego. Basta con ver como alguno intenta hacer negocio con la morfina del enfermo terminal. Miserable.

Si una persona lleva una vida desordenada, con excesos, llena de escándalos y despreciando a quién le quiere, no es difícil adivinar cómo puede acabar. Bastante antes del final se puede intuir. No hace falta verlo en las últimas para darse cuenta. Y al Hércules le ha pasado algo parecido. Lleva muriéndose mucho tiempo y la mayoría no se ha dado cuenta hasta hace cuatro días.

Antes del partido, algo más de 300 herculanos se movilizaron en señal de protesta por la irresponsable gestión llevada a cabo en el Hércules durante las dos últimas décadas. No fueron muchos, pero los suficientes para que las televisiones nacionales puedan divulgar lo que pasa en Alicante con su equipo de fútbol.

Solo con eso, habrá merecido la pena el paseo de esos valientes. Por lo menos que en toda España se enteren quiénes son los verdugos del Hércules. Los mismos a los que también hay que entregar la pala para que vayan preparando la tumba. Momento que merecerá su oportuna foto como el día de la autoimposición de la insignia. Ya pueden ir avisando al alcalde para que también salga, como hizo en la campaña electoral. Así salen todos.

Porque podrán liquidar la SAD, pero no podrán acabar con el sentimiento herculano, con la historia y el recuerdo de un símbolo de Alicante casi centenario ni tampoco con un escudo que, por mucho que no les guste -ya intentaron cambiarlo hace años-, permanecerá siempre. Exista o no el equipo. Con eso no pueden ni podrán jamás.

Y por eso se molestan los del Plus en difundir la situación del Hércules que por obra y gracia de sus gestores está como está. Eso sí les pone nerviosos. No hay más que ver como están los palmeros, defensores de lo indefendible y justificadores de lo injustificable. En el fondo, también son responsables indirectos del crecimiento de este monstruo que se lo lleva todo por delante. El último en salir escopetado, Juan Carlos Ramírez. Pero, ¿qué hay del otro?

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