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Diario deportivo de Alicante

El gol de Fran González

J. A. SOLER / @jasoler65

En el fútbol hay goles y goles. Algunos permanecen en la retina de los aficionados por su trascendencia a nivel futbolístico, otros por lo que representan o simbolizan. A lo largo de la historia del Hércules hubo goles para el recuerdo como el de Blázquez al Celta, el de Sanabria en el Bernabéu, el de Sigüenza en Badajoz o, incluso, el de Portillo al Rayo Vallecano en 2010. Todos esos goles valieron ascensos a Primera o alguna permanencia milagrosa. Por eso mismo son eternos.

También hay otros que, más que por su valor futbolístico, entran en esta lista por su simbolismo. Es el caso de aquel gol de Ramón al Elche o los de Rodríguez y Valdez en el Camp Nou. Esos tantos no sirvieron para ascender, ni siquiera para seguir en Primera, pero llegaron en tiempos difíciles en los que el sentimiento herculano necesitaba un subidón. Ahí es donde entra el gol de Fran González en Murcia. Valió para pasar una eliminatoria de promoción sin ascenso, pero sobre todo hizo reflotar el herculanismo cuando más falta hacía.

Los que estuvimos en Murcia, en el fondo norte, sabemos lo que representó el gol de Fran González. Fue más que ganar un partido o una eliminatoria en el minuto 88. Mucho más. Y eso no lo entenderán jamás los que mandan en el Hércules. Quizás, se lo puedan explicar esos chavales de 14 ó 15 años, como mi hijo por ejemplo, que pese a tener una vida huérfana de alegrías herculanas, no dudaron en  ponerse su camiseta blanquiazul y gastarse el dinero del cine y las palomitas para acudir a la Nueva Condomina o al Carranza por si sonaba la flauta y, por una vez, disfrutaban con su equipo.

Gracias a Fran González, mi hijo sabe por fin que su irracional apuesta herculana tiene algún sentido. Que esto merece la pena a pesar de vivir pocas alegrías. Ahora ya no le tengo que explicar por qué somos del Hércules. Y es que en unas pocas semanas ha experimentado todas las sensaciones posibles en el fútbol y en la vida. Sufrimiento, éxtasis, nervios, euforia y también rabia e indignación. Pero si algo permanecerá para siempre en su recuerdo es ese momento sublime en Murcia.

Este es el legado que ha dejado Fran González en el Hércules. El cariño no es algo que se regala ni se compra, mucho menos se roba, se gana. Y amigo Fran, tú te lo has ganado con gente cuyo corazón blanquiazul apenas latía por culpa de lo que hacen otros que no tienen ni corazón. Son los mismos que maltratan a la afición y a todos sus iconos.

Imagino que ahora que se han portado contigo igual que lo hacen con la clientela de la grada entenderás el desangelado ambiente que habrás observado en el Rico Pérez durante toda la temporada. Ya viste en la Nueva Condomina que el hastiado herculano también es agradecido y fiel a poco que se le ofrezca algo. Y esa metamorfosis ha sido gracias a tu gol en Murcia. No por Sánchez Laso y su penalti inventado en Cádiz. Mucho menos por el que falló y sigue sin dignidad alguna. La pena es que lo que tanto ha costado recuperar se lo están cargando en un plis plas. Aún así, los herculanos no te olvidaremos nunca.

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