EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

El espíritu de la avioneta

MANOLO PIERA / @hcfporhumor

Hoy lo recordamos con una media sonrisa en los labios pero por aquel entonces las pasamos canutas. Todavía sigue siendo un misterio de dónde salió toda aquella quinta columna de arribistas, pero el caso es que levantabas una piedra y salía un moro. En los parques y colegios las camisetas de uno y otro club competían por ser las más numerosas y muchos comercios lucían orgullosos fotos y escudos del club de sus preferencias. Aquello era la guerra.

En esa lucha fratricida estaba en juego algo más que la supremacía de un equipo sobre otro en la ciudad; estaba en juego la propia supervivencia. A los hechos me remito: de aquel conflicto salimos victoriosos y hoy, años después de todo aquello, el Alicante C.F. ya no existe por más que algún doctor Frankenstein se empeñe en lo contrario.

Visto con perspectiva, aquel enemigo común nos unió y sacó lo mejor de nosotros. El sentimiento herculano resurgió con más fuerza y produjo momentos tan impagables como el de la avioneta. Aquel vuelo sobre el Rico Pérez fue nuestro particular Iwo Jima y estoy convencido de que el espíritu que esparció aquel avión en cada una de sus vueltas sobre el estadio fue lo que nos hizo ganar finalmente aquella guerra.

Me viene hoy todo esto a la memoria porque en estos primeros días de diciembre se cumplen quince años de “Enriquismo” y haciendo balance de estos tres lustros no encuentro otro episodio del que sentirme más orgulloso que aquel. Ni el ascenso a Primera, ni Alcalá, ni Irún. Yo me quedo con aquella avioneta que hizo más herculanos en media hora que Ortiz en 15 años de mandato.

Me gustaría poder nombrar aquí a todos y cada uno de los audaces que urdieron aquella gesta, pero no los conozco todos y sería injusto dejarme a alguno. Si de mí dependiera, todos sus nombres ya estarían grabados con letras de oro en alguna parte del estadio como merecido homenaje perenne. En cualquier caso, si tengo la fortuna de que lean esto,  solo quiero darles las gracias de corazón y hacerles saber que en el imaginario herculano siempre serán héroes.

One Comment

  1. Decanato

    07/12/2014 at 2:21 am

    Arribistas, guerra, moros, quinta columna…. vaya tela.

    Me quedo con el explícito reconocimiento de que había pánico. Es normal: Alicante ilusionada por un equipo capaz de sacarle los colores al Valencia en el municipal Rico Pérez y ser portada de los rotativos e informativos nacionales. ¿Qué equipo fue? El Alicante CF.

    En lo que respecta al club azul, quedó mal parado por la nefasta gestión de un émulo del “enriquismo” (al que luego mandaron arreglar el Lucentum y éste aún se recupera del coma provocado por el presunto arreglo) y la puntilla la ha dado el propio Frankenstein, que se pensó que no era un club, sino su cortijo. Pero el Alicante sobrevivió “Enriquismo”, vaya si lo hizo. Llegó hasta el mismísimo Santiago Bernabéu a provocarle un sofoco a los merengues y dio algún disgustillo a la parroquia herculana en Segunda A (qué golitos de Azkoitia y Catalá).

    Pues no estaba contento ni nada el “Enriquismo” viendo que sus presuntos censores se dedicaban a menesteres ajenos e improductivos. Así campaba a sus anchas el “Enriquismo” y así forjó fracaso tras fracaso para el club. Ah, sí, Alcalá e Irún, claro, claro… al final a jugar contra el Ilicitano y el Mestalla, con más deuda y con el estadio propiedad de un particular. La batalla de la supervivencia se jugaba en otro escenario.

    Al final, por mucho que los observadores del vientre propio se empeñen en lo contrario, falla la gente, en una acera y en la otra. Porque los malos dirigentes o salen de la gente, o los acaba apoyando la gente, o los tapa la gente, o los refrenda la gente, los perdona la gente. Y la gente es la que no aprende lección alguna. Así nos luce el pelo.

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