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Diario deportivo de Alicante

El derbi, un ejemplo de cómo erradicar la violencia en el fútbol

J. A. SOLER / @jasoler65

No es un problema exclusivo del fútbol, sino de la sociedad española en general. Que mucha gente en este país conciba como algo normal poder insultar a alguien en un estadio es un reflejo del nivel educacional que hay en España. Carlo Ancelotti, el sensato entrenador del Real Madrid, recordaba hace unos pocos días que en los años que trabajó en Inglaterra no recibió un solo insulto, algo que lamentablemente sufre con frecuencia en el año y medio que lleva en la Liga española.

Estas palabras del técnico italiano merecen una reflexión. Algo habrá que hacer porque son muchos los que vienen de fuera y coinciden en lo mismo. Todos no pueden estar equivocados por mucho que haya gente que piense que esto es la salsa del fútbol. Hay líneas que no se pueden traspasar. De la misma manera que están perseguidos los gritos o cánticos racistas, también deberían tener la misma consideración la violencia verbal con desagradables cánticos dirigidos al adversario e incluso a fallecidos. Afición

La política de “tolerancia cero” que quiere aplicar Javier Tebas en este sentido está bien aunque, como es habitual en el presidente de la LFP, las formas se pelean con el fondo de la cuestión. Le ha sucedido lo mismo con el escabroso tema de los amaños de partidos en donde ha optado por apuntar a unos pocos cuando todos los que vivimos el fútbol desde dentro, no desde el sillón de casa o desde el bar con el Marca en la mano, sabemos que es una práctica generalizada. Lo mismo ocurre con la violencia verbal que, indudablemente, es el preludio de la física.

Esa “tolerancia cero” de la que habla la Liga Profesional debería empezar a aplicarse en el fútbol base en donde es demasiado frecuente ver a padres insultar a jovencísimos árbitros, niños que juegan en el equipo contrario al de sus hijos o al propio entrenador si quita o no pone al Messi que cree tener en casa. Una triste realidad que se puede comprobar cada fin de semana en cualquier campo de España. Porque este gente concibe el fútbol como un escenario en el que está permitido todo. Y no. Pagar una entrada o tener un hijo jugando un partido no da derecho a todo.

Con eso es con lo que hay que acabar. En Inglaterra o en Alemania existe un nivel de ambiente en los estadios que le da mil vueltas a lo que hay en España. Sin insultos de ningún tipo. Allí tienen muy claro que una cosa es protestar por una decisión arbitral o abuchear al rival por alguna acción o gesto inadecuado y otra emplear la violencia verbal para ofender y faltar el respeto a los verdaderos protagonistas de este invento. En ambos países han tenido problemas con sus hooligans, pero han sabido reconducir la situación a base de castigos ejemplares. Por ejemplo, los ingleses estuvieron 6 largos años sin participar en competiciones internacionales. Aprendieron de aquello y ahora el comportamiento de sus hinchas suele ser ejemplar.

En Alicante y Elche, a Ceferino Serrano, actual Inspector Jefe de la Policía Nacional, no le tembló el pulso para que los derbis entre los dos principales equipos de la provincia fueran una fiesta del fútbol y no una batalla campal como antaño. Aplicó mano dura contra los radicales de uno y otro bando. El riesgo de violencia física desapareció, pero la esencia del derbi se mantuvo como se ha visto en los últimos años con desplazamientos masivos de las dos aficiones al Martínez Valero y al Rico Pérez. Eso demuestra que es posible reeducar, al menos deportivamente, a las masas. Es una cuestión de llegar a la raiz y no quedarse en la superficie.

Afición Elche

 

 

 

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