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Diario deportivo de Alicante

El cambio y el ostracismo en el Hércules

FRANCISCO JOSÉ GARCÍA QUINTO. Escritor y abonado 1.083 del Hércules

Entre los antiguos atenienses, padres de la democracia, se llevaba a cabo una práctica llamada ostracismo que consistía en desterrar a un político de su cargo cuando era notorio que su gestión había sido lamentable para los ciudadanos y que no había estado a la altura en sus funciones. Cada ciudadano debía escribir el nombre de ese político en el óstrakon y cuando se había alcanzado el número de 6000, el político era desterrado por ostracismo.

Algo así es lo que tiene que hacer la afición del Hércules con sus dirigentes y directores deportivos y debe hacerlo ya. No hay tiempo para más fracasos. No hay tiempo para más promesas incumplidas, para más mamonadas, para más sandeces. No dejemos para mañana lo que podamos hacer hoy. El precio es demasiado alto: La desaparición del Hércules. Es evidente y muy notorio a estas alturas que con estos dirigentes no necesitamos enemigos, ellos se bastan para hundir el barco a golpe de proyectos fallidos, planificaciones mediocres o suicidas y decisiones abiertamente equivocadas.

Si queremos a nuestro Hércules de verdad, y para nosotros es algo más que nuestro pasatiempo-ritual una vez cada quince días, al margen de rival, categoría o estado de ánimo, debemos actuar todos juntos y en armonía contra estos gestores que hunden nuestras legítimas aspiraciones de levantar cabeza futbolísticamente. No sirven para dirigir al club y deben dejar paso a otros. 18 años no engañan ya a nadie por más que lo quieran maquillar con mil huidas hacia delante.

Hemos perdido ocasiones históricas, tenemos el futuro hipotecado y la imagen de la entidad se ha visto seriamente deteriorada por causas judiciales y extradeportivas que han manchado nuestro buen nombre. El Hércules actual es un erial y los culpables tienen nombre y apellidos. Todos lo sabemos: URGE DEJAR DE MIRAR A OTRO LADO. Alicante entera sabe lo que ocurre, también lo saben los aficionados de más de media España e incluso lo sabe el alcalde que prometió que cuando ganase las elecciones de junio de 2015 haría todo por sacarle del Hércules, no por hacerse fotos con su entorno más inmediato en Luceros al olor de la pólvora y el posible éxito que luego además no se logró.

No caigamos en el error infantil de pensar que no se pueden ir. Es falso. De hecho las acciones ya no son suyas. Y todos sabemos o deberíamos saber que en una SAD lo que importan son eso: las acciones. Se pudo lograr un cambio en Santander, se pudo en Vitoria, se pudo en Huelva, se pudo en Murcia, en Cartagena, incluso salió Sepulcre del Elche. No nos dejemos engañar por aquellos que tienen intereses en que todo siga igual. No pensemos que el Hércules vale cero porque vale muchísimo más de lo que nos podemos creer, pero sin ellos dentro. Con ellos dentro ya sabemos cómo acabará esto. Falta saber el día y la hora. Falta saber cuántas derrotas, impagos, leyes concursales o imágenes de vergüenza harán falta, cuántas deserciones masivas en las gradas, cuánta inacción por nuestra parte y cuánta aquiescencia y benevolencia desde su entorno justificando lo injustificable o desviando directamente la atención.

El problema no es solamente que Berrocal no marque un gol ni al arco iris, que Dani Barroso no sepa fichar un delantero centro o que Portillo nos diga que tenemos una de las mejores plantillas y Lolo y Juan Delgado nos ayudarán a ascender. El problema no es solamente que Ramírez decida no poner 50.000 euros para un delantero centro de garantías en enero o que mantenga a un entrenador penoso contra las evidencias y por otro lado ofrezca varios millones de euros por el estadio Rico Pérez. No, el problema viene de más lejos y está más arriba, no nos equivoquemos. Y ese es el que hay que solucionar ahora, porque ahora es el momento. En Salamanca no lo hicieron a tiempo y al final acabaron desapareciendo. El daño aquí, ya está hecho, falta saber si hay verdadera capacidad para revertirlo y eso pasa directamente por la voluntad política. Si existe verdadero criterio, el IVF y el Ayuntamiento de Alicante no dejarán al Hércules, sus acciones y su estadio en las mismas manos (o socios) de quienes han arruinado nuestro presente y nuestro pasado más cercano. Ahora ya no se le puede echar la culpa a los políticos que estuvieron en el pasado, ahora urge ser valientes y tomar decisiones importantes para el Hércules y todos los alicantinos que amamos esta entidad. Si se traiciona la voluntad del pueblo y no se cumple con la palabra dada, al final algunos acabarán metafóricamente en el ostracismo y no solo me refiero al Hércules, cuyo destierro del fútbol profesional alcanzará pronto los cuatro años. Cada uno debe cumplir su papel y no sestear. Llegan tiempos de cambio. #cambioporunhérculesdigno.

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