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Diario deportivo de Alicante

El bochorno de los alicantinos, el hazmerreir de todo el mundo

J. A. SOLER / @jasoler65

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Enrique Ortiz puede que sea el único que tropieza cien veces en el mismo sitio, al menos en lo que respecta a su gestión al frente del Hércules. Debe haber olvidado las negativas experiencias con Paco Roig, Jesús García Pitarch o Quique Pina que vinieron a servirse más que a servir a una institución cuyo escudo es pisoteado con premeditación y alevosía un día si y otro también.

Que Enrique Ortiz tenga que recurrir a un dirigente del eterno rival como cortina de humo, quiere decir que en 15 años no ha aprendido lo más elemental del fútbol. Y no solo eso, sino que da la impresión de querer morir matando con decisiones tan disparatadas que suenan a provocación. En una semana convulsa en la que la afición se está organizando para protestar de forma pacífica pero enérgica contra su gestión, causa estupor y pavor contemplar un escenario lleno de terror.

La plataforma ha reunido miles de apoyos para dar vida a una movilización sin precedentes en la afición del Hércules. Leyendas del equipo alicantino como Giuliano, Gallego, Albaladejo, Tote, Abad, entre otros, respaldan una causa que ha encontrado a su mayor activista en la figura del propio Enrique Ortiz que es, curiosamente, hacia quién va dirigida esta masiva protesta. Ver para creer.

Si el movimiento se ha dejado notar y mucho durante la semana, la decisión de incorporar a Juan Carlos Ramírez al consejo de administración del Hércules puede convertir el Rico Pérez este sábado en un clamor contra Enrique Ortiz y su tropa. El constructor ha conseguido algo imposible, poner a todo el herculanismo de acuerdo en algo. Y es que la solución de este club pasa más por dar salida a los que están que por la entrada de dirigentes del eterno rival.

Lo peor de todo es que mientras el Hércules confirma oficialmente la llegada de Juan Carlos Ramírez, Raúl Miñano y Francisco Méndez al consejo de administración, las fuerzas políticas miran de forma cómplice hacia otro lado a pesar de que los verdaderos dueños de la SAD son los ciudadanos, sólo por 18 millones de razones, y no del que hace y deshace a su antojo para convertir un símbolo de Alicante en el bochorno de los alicantinos y el hazmerreir de todo el mundo.

Pancarta HCF

 

 

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