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Diario deportivo de Alicante

Diego Jaume y la eterna sospecha de amaños en el Hércules

FRANCISCO J. GARCÍA

Que el Hércules actual no es trigo limpio no es ningún secreto. De todos es conocido las supuestas trampas que han empleado dirigentes en el pasado. Pero lo que antes eran hechos puntuales y llevados con discreción, ahora bajo el control de Ortiz son comportamientos habituales. Digamos que ya forma parte de nuestra “ cultura corporativa” comprar, apostar o vendernos supuestamente en caso de necesidad, aunque desde un tiempo a esta parte ya constituya un delito amañar el resultado de partidos de competición oficial.

En una entrevista para un diario de Montevideo, Diego Jaume, exjugador y miembro de la plantilla del Hércules en la temporada 2007/2008, vuelve a denunciar la supuesta venta de un partido ante el Cádiz, diciendo que veintitrés de los veinticinco componentes de aquel equipo estuvieron de acuerdo y solamente un compañero y el uruguayo se negaron a aceptar esta trampa y pidieron explicaciones al entonces técnico, Andoni Goikoetxea, que le contestó que esto era una práctica habitual y no tenía que poner el grito en el cielo. Diego Jaume que tenía un año más de contrato cobrando incluso más dinero, pidió rescindir su contrato, harto de procedimientos que poco o nada tienen que ver con el fútbol de verdad, totalmente alejados de la ética y solamente vinculados al negocio y al interés económico.

Jaume ya denunció en el pasado estos hechos, concretamente en 2010. Que cada uno piense lo que quiera, pero los hechos demuestran que casi siempre estamos implicados en tristes sucesos negativos. Si no es una posible compra cacareada a través de una llamada telefónica intervenida, es un gol terrible en propia puerta de un rival el día del ascenso, unas apuestas que son investigadas, o una alarmante falta de intensidad como el 2 de Junio ante el Real Murcia.

Cuesta muchísimo ser aficionado del Hércules y mucho más poder justificar comportamientos deleznables por parte de dirigentes pésimos o jugadores mercenarios que miran más por su interés particular que por la buena imagen de la entidad. Aquí las trampas empiezan desde arriba y parece que todos los que vienen a este equipo entienden muy rápido el mensaje de “todo vale”, como bien quedó reflejado en las transcripciones de las conversaciones telefónicas de la Operación Brugal, aunque quedasen anuladas. Y esto sólo es la punta del iceberg.

Ojalá hubiesen muchos más Diego Jaume en el fútbol actual, jugadores comprometidos, profesionales y personas íntegras, sin embargo lo que prima es justo lo contrario, demasiado niñato, demasiado mercenario y muy pocos jugadores que de verdad sientan los colores y lo den todo por el club que les paga y por la entidad a la cual representan. Si a lo anterior sumamos unos dirigentes cuya gestión decrépita merecería una inhabilitación de por vida, el enésimo concurso de acreedores o representantes que vienen a colocar su producto en el club, léase Pina , tenemos lo que estamos sufriendo : Un Hércules que camina herido, deambulando sin identidad propia, que proyecta una imagen exterior pésima y con una base de jugadores a los que se presupone calidad pero que pertenecen a un intermediario y son aves de paso.

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