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Diario deportivo de Alicante

Destierros en el Rico Pérez que hacen perder dinero al Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

“A mi no me tira del Hércules ni Enrique Ortiz”, me decía mi padre hace unos días cuando fue a renovar su abono tal y como ha hecho desde hace 60 años. Tiene el número 26. Nada más y nada menos. Le superan únicamente 25, entre ellos otro miembro de la familia, Alfonso Soler Misó, que con 92 años es otro irreductible herculano con el número 20 en su carnet de abonado.

Y todo pese a sentirse en algún momento  maltratados por los que mandan en el Hércules durante estos últimos 15 años. Sin ir más lejos, hace cuatro veranos al abonado número 20 le echaron de su localidad de siempre, Tribuna Centro Cubierta, tras la habilitación de esa zona como localidad VIP, la misma donde ahora quieren ubicar a los actuales “refugiados” de Tribuna Alta, cerrada supuestamente para ahorrar gastos.

Mientras Enrique Ortiz se autoimponía una insignia de oro y brillantes del club, uno de los abonados más antiguos del club tuvo que emigrar de grada tras ser desterrado por los mismos que decían aquello de “el Hércules no es una ONG, es una SAD”. Con ese destierro, el club salió perdiendo económicamente porque el longevo abonado pasó de pagar la localidad más cara del estadio para él, sus hijos y hasta nietos a hacerlo en Preferente Cubierta en una butaca que, siendo una buena ubicación, cuesta muchísimo menos que Tribuna Centro.

Está claro que abonados de este perfil no se bajan del carro tan facilmente porque son, somos, unos “enfermos” de esto, pero el Hércules ha podido perder fácilmene, únicamente con este caso, más de mil euros en cada una de las últimas campaña de abonos por esa falta habitual falta de tacto con los que más le quieren. Lo mismo hasta le habrían convencido de adquirir algunos pases para esas nuevas localidades VIP si le “venden” bien el producto. Igual no tenían ni que insistir mucho porque para cualquier asunto herculano es facilón. Se lo aseguro.

Y esta historia viene a cuento porque tiene pinta de repetirse con los más de 400 abonados de tribuna alta. La mayoría de ellos con un perfil alto en cuanto a fidelidad herculana. Alguno ha aceptado la “oferta” de pagar prácticamente lo mismo en una localidad mejor, eso sí, pero para ver fútbol de categoría inferior -Segunda B no es lo mismo que Segunda-, con dos partidos menos y, lo más importante, sin el ambientillo de vivir o sufrir los partidos, tratándose del Hércules más esto último, con los compañeros de siempre en Tribuna Alta.

Un altísimo porcentaje de “desterrados” del voladizo cerrado se ha visto obligado a bajarse de grada, no del Hércules, pero no a la localidad que les sugieren desde el club, sino a otras mucho más económicas. De tal manera que el supuesto ahorro por el cierre de Tribuna Alta puede pasar de un teórico ahorro en gastos a un perjuicio económico con la migración de casi 400 fieles a otras localidades que cuestan la mitad o incluso menos.

Juan Carlos Ramírez pedía el jueves a los periodistas su opinión sobre este asunto. En ese momento le indiqué que quiénes tenían que opinar eran los afectados, no los medios de comunicación. Sin embargo, uno se ha tomado la molestia de hacer cuentas y observa que este traslado de casi medio millar de abonados puede suponer para el Hércules un importante descenso en los ingresos por venta de abonos, aunque el número de pases vendidos sea el mismo.

Las cuentas son fáciles. 450 abonados de tribuna alta a una media de 250 euros por pase, aplicando una rebaja del 30% respecto a la temporada anterior tal y como se ha hecho en otras zonas del estadio, salen 100.000 euros. Si el 80% de estos incondicionales, suponiendo que renueven todos, se va a Preferente o Fondos, apenas se obtienen unos ingresos de 45.000 euros. A esta cantidad habría que sumar lo recaudado por el 20% de seguidores, en el mejor de los casos, que acepte trasladarse a Tribuna VIP por 300 euros. Alrededor de 15.000 euros podría ingresar el club por este último concepto.

En total, 60.000 €, una cantidad muy inferior a la que el club podría recaudar con sus fieles de Tribuna Alta en su localidad de siempre, unos 100.000. Y respecto al calor al equipo, que es otro de los argumentos utilizados para justificar este asunto, los que por desgracia hemos sufrido otras etapas en Segunda B sabemos que, a poco que el equipo responda, los 5.000 irreductibles, de los cuales 3.000 ya han pasado por caja, se las pintan solos para convertir el Rico Pérez en una olla a presión.

Más que cuando regalan entradas a diestro y siniestro y se meten 12.000 expectantes en el estadio. Está comprobado. Como también lo está que el Hércules siempre tendrá a ese regimiento base como único patrimonio. Si alguien tiene alguna duda sobre todas estas cuestiones, que se lo pregunten a los abonados número 20 y 26. Ellos les explicarán lo que significa la ilógica de ver el fútbol en el sitio de siempre y al lado de los de siempre con independencia de que sea mejor o peor localidad. Y también cómo les gustaría que les trataran. No es tan complicado porque esta gente jamás se baja y necesitan muy poco para sentir el cariño que ellos muestran a su Hércules desde décadas.

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