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Diario deportivo de Alicante

Cuando las barbas de tu vecino…

J. A. SOLER / @jasoler65

El descenso administrativo del Real Murcia debe poner en alerta a los que juegan con fuego en el tema económico. Es el caso del Hércules que pese a bajar a Segunda B por la vía deportiva, juega otra Liga en forma de obligaciones de pagos con Hacienda y acreedores privilegiados.

Decía Javier Tebas para explicar la decisión de sacar al Murcia del fútbol profesional que todos los clubes están jugando ahora dos competiciones, la deportiva y la económica. Y especialmente mira con lupa con quienes tiene cuentas pendientes. Es el caso de Jesús Samper en la Nueva Condomina y de Enrique Ortiz en el Hércules.

Ya se sabe las ganas que el presidente de la LFP le tiene al Hércules. Lo dejó muy claro cuando visitó Alicante en marzo. Delante de toda la cúpula directiva blanquiazul -Ortiz, Parodi, Portillo y Peña- no se cortó en llamar corrupto al conjunto alicantino. Una muestra de cómo se las gasta Tebas con aquellos a los que tiene ganas.

Si lo ha hecho con el Murcia, lo puede hacer perfectamente con el Hércules si, rompiendo con la tradición, logra ascender a Segunda División en su primer año en Segunda B. De momento, el ratio o indicador financiero del club alicantino debe estar al límite de lo permitido, como todo, por lo que cualquier pequeño descuido podría tirar por la borda un hipotético buen trabajo en la parcela deportiva.

De momento, el Hércules tenía que haber afrontado una ampliación de capital por importe de 1.500.00o euros y apenas ha cubierto la mitad. Por menos, al Guadalajara lo descendieron a Segunda B hace un año. Curiosamente, el beneficiado de aquella sanción administrativa ha salido ahora perjudicado, el Real Murcia.

Teniendo en cuenta que los gestores herculanos nunca se han caracterizado por llevar las cuentas en orden -15 años es tiempo suficiente para ver de qué pie cojean- , cada vez que la LFP mete mano a un club por cuestiones económicas, uno no deja de preocuparse. Sobre todo porque el Hércules sigue en las mismas manos que lo han llevado a la ruina deportiva, económica y social.

Y es que en este caso no queda otra que hacer caso al refrán que dice “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”. El Real Murcia, un club que guarda un gran paralelismo con el Hércules a todos los niveles, ya sabe lo que pasa cuando se incumple con los acreedores. En Alicante, alguno lleva demasiado tiempo jugando con fuego. Esa es la cuestión. Esperemos que no acabe siendo un problema sin solución como ha sucedido a 70 kilómetros.

 

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