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Diario deportivo de Alicante

Claves del mal arranque del Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

Resulta difícil encontrar una explicación sobre la situación actual del Hércules. Con la inercia de la buena segunda vuelta de la temporada pasada que permitió una milagrosa salvación, lo normal habría sido que esta dinámica positiva tuviera continuidad en la actual temporada.

Con Quique Hernández liderando el proyecto desde el principio, llegaron futbolistas que, en teoría, daban un salto de calidad respecto a la plantilla del ejercicio anterior. El equipo pintaba bien en agosto y las expectativas se dispararon en exceso, algo peligroso en este complicado mundo del fútbol.

Que un equipo que hace poco más de seis meses estaba casi condenado al descenso a Segunda B empiece a hablar de ascenso a Primera División durante el verano no parece lo más conveniente, especialmente, cuando está tan reciente la pesadilla vivida durante la temporada anterior. Una presión innecesaria por mucho que el nivel de la plantilla sea superior al de hace un año.

En Segunda División es de obligado cumplimiento tener como primer objetivo llegar a los 50 puntos que garantizan la permanencia. Sin esta primera escala no se puede llegar a término y en el Hércules se ha dado por hecho algo que costó sangre conseguirlo hace muy poco tiempo. Ahí puede estar una de las claves en la decepción.

Al margen de ello, la idea de equipo sobre la que había trabajado Quique Hernández en el periodo de preparación saltó por los aires en los últimos días del mercado de fichajes con diferentes entradas y salidas en la plantilla que han podido generar cierto desconcierto en el vestuario y en el propio banquillo.

“He pedido un sofá y me han traído una televisión”, dijo Rafa Benítez cuando entrenaba al Valencia hace 10 años. Algo parecido le ha ocurrido a Quique Hernández que solicitó con insistencia un defensa central para disponer de más efectivos en esta demarcación y, sin embargo, le trajeron un media punta y dos centrocampistas, parcelas que tenía bien cubiertas.

Y es que el “overbooking” en determinadas posiciones del equipo ha podido alterar esa idea inicial de equipo que tenía Quique Hérnandez al inicio de la competición. Todo este cóctel ha derivado en que, tras mes y medio de competición, aún no exista un once definido ni tampoco un bloque sólido y competitivo en el Hércules. Así lo ha reconocido el propio entrenador.

Si el técnico fue capaz de tapar la enorme vía de agua que encontró en la nave blanquiazul hace un año, ahora es cuestión de encontrar la manera de salir de una tormenta que ha provocado desviarse del rumbo. Es cuestión de coger el timón con fuerza y empezar a navegar con dirección al puerto de la permanencia. Una vez ahí, según el tiempo que quede, se podrá pensar en otras escalas de más entidad.

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