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Diario deportivo de Alicante

Claves de la postura de Hacienda con el Hércules y el plan de Ramírez

J. A. SOLER / @jasoler65

Han pasado más de dos meses desde que la Agencia Tributaria dio un ultimátum al Hércules para abonar o avalar una deuda de 4,3 millones de euros. Aunque el pasado 5 de abril, fecha en la expiraba el plazo dado por Hacienda, la SAD anunció un principio de acuerdo para salvar el enésimo “match ball” institucional del club alicantino, la situación sigue igual o peor que entonces.

La realidad del Hércules es muy diferente a como la pintaban aquella tarde del 5 de abril. Por eso mismo tuvo aque dimitir Carlos Parodi como presidente pocas fechas después. Si tan avanzado estaba el acuerdo con la Agencia Tributaria, que únicamente cobró algo más de medio millón correspondiente a las cuotas pendientes de la temporada en curso, no se explica que el hombre de confianza de quién gobierna la SAD tuviera que salir apresuradamente del despacho presidencial.

Y es que Parodi conoce mejor que nadie la inflexibilidad de Hacienda con el Hércules con tantísimos antecedentes de impagos. De hecho, el anterior presidente llevaba más de dos años intentando cerrar sin éxito un acuerdo singular con la Administración Tributaria pese a que en repetidas ocasiones, también en Junta General de Accionistas, dijo estar “muy cerca” de un supuesto convenio que nunca se firmó. Probablemente, siempre estuvo lejos viendo los actuales acontecimientos.

Dejar de abonar las cuotas de 80.000 € mensuales por la mala situación deportiva del Hércules generó más desconfianza si cabe en Hacienda que en los últimos años no pasa ni media a los malos pagadores. El Elche y el Real Murcia son claros ejemplos de ellos. Por sus antecedentes de impagos les descendieron de categoría aún estando en la el fútbol profesional en donde los ingresos se multiplican. Ni los suculentos derechos de televisión que circulan en Primera o Segunda División, ni pagarés, ni manifestaciones multitudinarias, ni presión de alcaldes -Mercedes Alonso en el caso del Elche- valió para algo. Para nada.

Las resoluciones de la Agencia Tributaria en ambos casos fueron demoledoras, especialmente, en el caso del Elche. Hace justo dos años y con el equipo ilicitano en Primera División, dicha resolución ponía de manifiesto que “a día de hoy, el Elche CF continúa manteniendo deuda líquida, vencida y exigible con la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT), que no está ni abonada, ni aplazada, ni garantizada”.

Y todo ello pese a múltiples promesas de pago por parte José Sepulcre, el presidente que generó aquella ruina en colaboración con Juan Carlos Ramírez -curiosamente, hoy al frente del Hércules-, de Juan Anguix con pagarés sin garantías, de la presión ejercida por la alcaldesa Mercedes Alonso con Hacienda o la movilización social en las calles de Elche con marchas multitudinarias para tratar de forzar una solución imposible.

Si esto ocurrió con el Elche en Primera División, la resolución fiscal del asunto para el caso del Hércules podría ser calcada. Eternos rivales en el campo, almas gemelas en todo lo demás. Si la garantía de los derechos de televisión que iba a percibir a corto plazo la SAD franjiverde -unos 40 millones de euros en ese mismo año- no le pareció suficiente a Hacienda por los múltiples antecedentes de incumplimiento en los pagos, que ahora Juan Carlos Ramírez presente un aval con fincas urbanas no específicadas por una deuda similar explica por qué los responsables de recaudación fiscal no quieran ni recibir al presidente del Hércules.

Y es que Ramírez presentó el pasado 25 de mayo una oferta a Hacienda para pagar los 4,3 millones que le adeuda la entidad alicantina mediante el abono en efectivo de dos millones de euros y el resto en garantías urbanas. Transcurridas dos semanas, el Hércules continúa sin recibir respuesta por parte de la Agencia Tributaria, situación que condiciona el futuro económico y deportivo de la entidad.

Este plan de pago es el segundo que presenta el dirigente herculano, ya que el primero fue rechazado por la administración en apenas 24 horas. Ramírez advirtió públicamente que en el caso de que la Agencia Tributaria no aceptara su plan de pago él y su consejo presentarán la dimisión por lo que el club alicantino entraría en fase de liquidación.

Desde el pasado 25 de mayo, el Hércules ha aparcado cualquier actividad. El equipo dejó de entrenar la pasada semana y solo se han anunciado las bajas de aquellos jugadores que finalizan contrato. La planificación deportiva, a cargo de Javier Portillo, está completamente parada por ello. El club no ha fichado aún a un nuevo entrenador ni ha anunciado renovaciones, fichajes o bajas de futbolistas con contrato pese a que desde hace casi dos meses conoce la categoría en la que militará la próxima temporada al quedarse sin opciones de disputar la promoción de ascenso a Segunda en abril, varias jornadas antes de finalizar la competición regular.

Esta estrategia de tensar la cuerda al límite por parte de los gestores del Hércules ha funcionado en otras ocasiones,  como ocurrió en el verano de 2001 con los futbolistas de entonces, o posteriormente con algunos políticos que en poco tiempo han cambiado radicalmente su discurso respecto a los dirigentes del club ante su amenaza de bajar la persiana si los acreedores no aceptan sus peculiares condiciones de pago.

Esta maniobra chantajista sigue calando en algunos sectores de Alicante, pero no en la Agencia Tributaria que podría estar utilizando esa misma cuerda para tensarla desde el otro lado. En Hacienda saben que el Hércules no puede estar mucho más tiempo sin planificar y, por tanto, este asunto podría haberse convertido en otra forma de presionar a un mal pagador. A esto se le llama pagar con la misma moneda.

Porque si hay dinero para pujar por el Rico Pérez (3,5 millones), si hay dinero para acudir a la subasta de las acciones del IVF, si Ramírez anuncia que tiene preparados 1,5 millones para fichar en Segunda B, si el Hércules ha sido capaz de generar importantes ingresos pese a estar en la miseria deportiva (cerca de 2.000.000 € entre las dos promociones de ascenso, Copa del Rey y traspaso de Alex Muñoz), si escucha al presidente decir que hizo el bobo por saldar cuotas pendientes de pago, si de repente aparecen 2 millones que días antes decían no tener, si sabe que están al caer otros frentes de difícil solución (Bruselas, reconvenio de acreedores, etc.)…

Normal que en la Agencia Tributaria se fíen menos de la última propuesta del Hércules de Ramírez que del pagaré trucho del Elche de Anguix. Ahí pueden estar algunas de las claves de la postura que mantiene Hacienda. Habrá que ver por dónde se rompe una cuerda que ya no puede estar más tensa. El tiempo corre en contra de ambos, aunque quizás más por el lado del Rico Pérez teniendo en cuenta lo que pasó hace dos años por el Martínez Valero y hace tres en la Nueva Condomina. También se hablaba entonces de liquidación y ahí siguen ambos, malviviendo pero vivos por mucho que la cuerda se rompiera de su lado. Y en Madrid o Valencia ya han visto la misma película demasiadas veces. La del plan Ramírez también.

 

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