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Diario deportivo de Alicante

Canal 9 y el Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

El cierre de RTVV ha dejado en la calle a 1.800 familias, algo que no deja de ser un drama por esperado que fuera, pero también deja en evidencia el “modus operandi” impuesto por una clase política que durante más de dos décadas ha utilizado la radio y la televisión autonómica como cortijo particular. Despilfarro, enchufismo, manipulación, sectarismo. Son términos estrechamente ligados a Canal 9 y a la clase política .

El Molt Honorable justifica la innegociable decisión del cierre por no poder desviar un euro de hospitales o colegios para una televisión pública deficitaria. Es verdad. Pero también es verdad, y eso Fabra no lo dice, el motivo por el que se ha llegado a esta terrible disyuntiva de tener que elegir. Dinero había para todo si no se hubiera dilapidado durante tantos años. Ese es el problema y no la milonga de la elección. Alguien tendría que depurar responsabilidades por ello, pero ya se sabe que en este país de pandereta se llevan otras cosas.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el Hércules? Lamentablemente, mucho. Además de que Canal 9 ha financiado a los principales clubes de élite de la Comunidad con el Valencia CF a la cabeza, el Hércules también ha recibido importantes inyecciones económicas de la televisión autonómica, especialmente en los últimos 14 años de cortijo familiar con aportaciones que superaban en ocasiones los 600.000 euros anuales a pesar de militar en Segunda B.

Un dinero que, al igual que ocurría en Canal 9, se destinaba al despilarro, al enchufismo o al sectarismo en el Hércules. Y si esos términos han llevado a RTVV a su cierre, en la SAD blanquiazul también se han empeñado en seguir por la misma senda. El resultado está a la vista. Si a los responsables del desastre televisivo autonómico no les ha temblado el pulso para bajar la persiana, aún temblaría menos para liquidar un club de fútbol tan inviable como la misma televisión valenciana.

Porque la situación de Canal 9 y la del Hércules guarda un terrible paralelismo. Si para unos resulta inasumible la readmisión de 1.000 trabajadores como consecuencia de una pésima gestión, para otros supone un muro infranqueable una ampliación de capital de 3 millones de euros a la que se debe acudir porque alguien dilapidó antes muchos millones, bastantes de ellos de procedencia pública (la propia RTVV, IVF, Turismo, etc.).

Y si con la Radio Televisión Valenciana los verdaderos responsables del desastre seguirán tan campantes, en el Hércules puede ocurrir lo mismo. En ambos casos, las únicas víctimas son los trabajadores y sus familias en el caso de la RTVV y de los aficionados en un probable fatal desenlace del Hércules. Demasiadas similitudes. Ojalá el destino no sea el mismo aunque alguno está poniendo mucho empeño en que así sea. Ya sabe que no pasa nada.

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