EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

Cada vez más lejos del Hércules

J. A. SOLER / @jasoler65

Si hay un club especialista en alterar supuestos días de calma y sosiego es el Hércules. En una semana que debía transcurrir por la tranquilidad después del triunfo ante el colista, la SAD ha optado por agitar las aguas con el poco imaginativo recurso de reclutar a los que han echado del Rico Pérez en los últimos años o, en su defecto,  regalando entradas entre los que pasaron por taquilla hace meses para que los amigos de lo gratis hagan bulto en el estadio.

Con esto, parece normal que tras la última campaña promocional que ha puesto en marcha el Hércules el personal más fiel ande molesto. Seguro que los iluminados que apuestan por estas iniciativas para tratar de fomentar la asistencia al estadio no entiendan el motivo. Tanto los amos como sus palmeros están convencidos de que el abonado blanquiazul no es un cliente, sino alguien que protesta por todo. Como si los estuviéramos escuchando por los despachos del Rico Pérez.

Y es que los que deciden estas promociones hablan en un idioma muy diferente al del verdadero sufridor herculano, ese que opta por pasar por caja cada verano para seguir apoyando incondicionalmente a su equipo. Un hábito difícil de entender para cualquiera teniendo en cuenta lo que ofrece deportivamente el Hércules a su clientela y aún más complicado de comprender para aquellos que jamás han pagado un abono para ver fútbol, como ocurre entre la inmensa mayoría de los que habitan en una SAD que, muy probablemente, desconocerán cómo y dónde se pagaban los carnets de socio cuando el Hércules era simplemente un club de fútbol. Pregunta de Trivial herculano.

Para que lo entiendan se lo vamos a explicar en su idioma. Impulsar una mayor presencia de personal en el Rico Pérez repartiendo entradas gratis para los amigos de los más fieles viene a resultar lo mismo que intentar aumentar las ventas de viviendas o coches con el mismo método. Seguro que los que en su día compraron un piso de Cívica en el PAU o un Toyota de Medimotors se pondrían muy contentos al ver como a otros se los regalan. Eso por no contar que ningún empresario llevaría a cabo ese tipo de iniciativas para que sus negocios no sean identificados con una ONG. Es de cajón en cualquier empresa y el Hércules dicen que también lo es.

Por mucho que el equipo alicantino necesite estar arropado en la grada, al primero que hay que mimar con más atenciones que promociones es al cliente habitual, el que nunca falla. También al ocasional, pero no acostumbrándole a que esto es gratis. Y aquí llevan dos décadas con el paso cambiado en este asunto, como en tantos otros. Esto que no terminan de asimilar por mucho que se les diga es, sin duda, uno de los motivos que explican que esta SAD acumule más concursos de acreedores que ascensos o más fracasos que goles en las dos últimas décadas.

No hace ni tres meses que pusieron un importante partido un sábado por la noche en plena ola de frío polar o que vendieran entradas echas a mano para el derbi con el Elche por el enésimo fallo informático en las oficinas del Rico Pérez. Casi 90 días después, ni una mísera disculpa del club a sus aficionados. Nada que sorprenda, como tampoco extraña que estas situaciones alejan cada día más a los alicantinos del Hércules. Pero la culpa siempre será del que paga en taquilla. Por eso cada año hay menos tal y como se puede comprobar en la imagen de uno de esos días de infamia. Y lo peor de todo es que han abandonado no vuelven ni gratis.

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