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Diario deportivo de Alicante

Caciquismo en el Hércules

ÓSCAR CRESPILLO/@ocrespillo

Tratando de digerir me hallo todavía sobre lo ocurrido en el estadio José Rico Pérez el pasado domingo. Y no, no hablo de lo deportivo, me refiero a la penúltima acción triste (nunca puede haber última con ciertas personas por enmedio) que observamos ayer.

Si buscamos el significado de cacique, en una de sus acepciones nos dice que  es “persona que valiéndose de su influencia o riqueza interviene arbitraria o abusivamente en la política y administración de una comunidad”. Y tras lo vivido ayer, no puedo dejar de opinar que fue una cacicada en toda regla.

Pero pasemos a exponerlo para que ustedes puedan juzgar, si bien antes me gustaría comentarles una serie de cosas para su conocimiento:

Los empleados fijos discontínuos que prestan su servicio en taquillas, una vez han finalizado su servicio tienen acceso permitido a la grada de Tribuna. Sí, no les hablo de la Grada Mundial ni del fondo, lugar tan noble como el comentado anteriormente.

Y para dirigirse a la grada donde deben ubicarse si desean ver el partido (o lo que reste del mismo), acceden por la bocana que hay en la puerta de servicio, esto es el córner que hay entre fondo sur y la propia tribuna.

En el anterior partido frente al Barcelona B, uno de los taquilleros, cuyo nombre de pila es Pedro, accedió junto al resto de empleados (taquilleros) dirección a Tribuna. Pero en lugar de quedarse en su grada quiso acceder a Fondo Norte (circunstancia que parece ser lleva haciendo tiempo). El empleado (portero y jefe de sección) le solicitó la acreditación que le permitiese poder ver el partido en el Fondo. El taquillero, al no poseerla, decidió darse la media vuelta. Hasta ahí, todo correcto.

Pero les comentaba que quería exponerles lo que ocurrió ayer… Comenzado el segundo tiempo, los empleados de taquillas acceden a la grada de Tribuna tras finalizar su servicio por la zona comentada anteriormente. El taquillero nombrado, Pedro, accede por el pasillo de Tribuna (por delante del palco) dispuesto a sentarse en una grada a la que no tiene acceso autorizado por pase alguno, el fondo Norte.

El portero ( y jefe de sector), José Pérez Martos, le solicita la acreditación o pase de Fondo Norte y el taquillero no la muestra (supuestamente porque sigue sin tenerla). Pero en esta ocasión, en lugar de darse la media vuelta y tomar acomodo en el lugar donde le está autorizado estar, realiza una llamada de teléfono. Llamada que posteriormente pude averiguar, realizó al Jefe de Seguridad del club, Juan Carlos Celdrán.

Y a partir de ahí, el numerito: primero envían a un guarda de seguridad para que dejasen acceder al taquillero al Norte. Ante la negativa de Martos, sube el propio Celdrán, y siempre según la versión del portero (ratificada por un testigo presencial) se dirige a él gritándole: “¿Qué, ya estás contento? Nos has hecho subir a dos personas?

El portero, Martos, le solicita que no le grite y le explica a Celdrán que el taquillero no tiene acreditación alguna para poder cambiar de grada y por eso le impide el acceso, ante lo cual, el jefe de Seguridad ordena que le dejen pasar, para a continuación decirle al portero: “esto quizá no quede así y te meta un parte”.

Hablaba de caciques y caciquismo pero hay algo que deseo opinar:

-En un club que tiene normas de la LFP (porque así lo desean) y en el que todos los abonos, pases a favor, etc han de estar numerados y nominales, ¿cómo es posible que a una persona que no está trabajando se le deje estar en la grada que le apetezca? ¿La ley es igual para todos o solo para algunos, señores del Hércules?

-En una empresa seria, un jefe (sea del departamento que sea) debe felicitar a los empleados cuando hacen bien su trabajo. En este caso, el portero cumplía su obligación y órden dada por el club: “Nadie puede pasar de grada en grada, excepto que esté debidamente acreditado o en caso de servicios de urgencia o vigilancia”.

Así pues, esto era motivo de felicitación, jamás de reprimenda. Y menos aún a gritos como aseguran que fue.

-En una empresa normal, todos pueden tener un mal día. Hasta un jefe. Pero lo que no hace jamás es “amenazar” con abrir un parte, sabedor de su posición de poder. Porque en ese caso, el poder puede pasar a ser abuso de poder.

-Y ahora voy con algo que me duele especialmente. Los que me conocen saben que presté mi servicio al club durante 19 años, de los cuales, 12 estuve en el Comité de Empresa.

Como también sabéis, cesé en  mis servicios hace unos tres años, y como miembro que fui del Comité por CCOO, no quise dejar a “mi sindicato” sin hacer una lista que personalmente, junto a otros compañeros que también cesaron en el club, considerábamos apropiada, justa y luchadora.

Celdrán, “inventó” su propio sindicato. Lo que los que amamos el sindicalismo llamamos “sindicato amarillo”. Es decir, un sindicato compuesto por jefes, familiares y amigos de los amos del cortijo. Hasta ahí, es un mal menor.

Lo que escuece, como decía antes, es que ese taquillero, ese empleado, ese señor que hizo una llamada de teléfono a un jefe para que se consumase el caciquismo elevado a la enésima potencia, y de paso se ganase una reprimenda (y quizá una amenaza) es delegado del Comité de Empresa…por CCOO. Sí, por “mi sindicato”. Y sí, propuesto por mis amigos y servidor al cesar.

Es el momento para que, en la medida de lo posible, ocurran dos cosas: que CCOO haga lo que buenamente esté en sus manos y que este señor no vuelva a estar en lista alguna a Comité de Empresa. Un delegado sindical lucha por sus compañeros, da la cara por sus compañeros, se deja la vida (laboral) por sus compañeros…pero jamás hace de cacique (aprovecharse de la situación ventajosa de alguien que ostenta el poder). Y menos aún sabiendo que es algo injusto y gravoso.

Y la segunda cosa que debe ocurrir es que el club le haga a este señor taquillero un pase de Fondo Norte. NO CUESTA TANTO. Es una simple cartulina. Pero eso sería querer hacer las cosas bien. Porque claro, que la empresa sancione a dos empleados que lo han hecho mal (uno pasando a una grada donde no puede estar y el otro dando órden que le dejasen) sería pensar que algo se hace bien en la casa blanquiazul. O sea, algo inconcebible.

Y no, no pido que Celdrán cese en su cargo. Hace años que me dí cuenta que se ha hecho el amo. El puñetero amo. Y así nos va.

Que le pregunten a Manolo Piera. Que le pregunten a Martos ayer. Que le pregunten a los porteros. Que os pregunten a vosotros, aficionados y aficionadas, que tenéis que hacer colas largas al entrar al estadio y encontráis solo una puerta abierta en alguna grada.

Si, el amo. Y es que quizá sabe más del club que el propio Parodi. Quizá más que Ramírez. Quizá más que nadie. Y hay cosas que quizá, y solo quizá, no deben contarse y es mejor tener contento a quien las sabe. Mientras, lo sufriremos todos. Y mientras nos dejen, lo contaremos.

ÓSCAR CRESPILLO es exempleado del Hércules y delegado sindical de CCOO en l’Alacantí-Les Marines.

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