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Diario deportivo de Alicante

Broche de oro en el Pitiu Rochel a una brillante y multitudinaria III Liga de Escuelas de Fútbol

J. A. SOLER / @jasoler65

La clausura de la III Liga de Escuelas de Fútbol de Alicante colapsó el Pabellón Pitiu Rochel con más de 800 niños en la cancha escoltados en las gradas por sus correspondientes familiares y amigos que dieron color y calor a un acto multitudinario.

Con la presencia de Asunción Sánchez Zaplana en calidad de consellera de Bienestar Social y Mariano Postigo en uno de sus últimos actos como concejal de Deportes del Ayuntamiento de Alicante, la totalidad de equipos participantes en la III Liga de Escuelas de Fútbol de Alicante tomaron el Pabellón Pitiu Rochel para poner el broche de oro a una competición que crece cada año.

El ambiente fue magnífico y además de entregar medallas a todos los jugadores y trofeos a los primeros clasificados de cada categoría, las aficiones compuestas por padres y amigos se dejaron notar. El Betis Florida con dos grandes banderas con rayas negras y amarillas, el Atlético San Blas con una pancarta y pompones y el Barrio San Gabriel dejándose notar con estruendo por ser la más numerosa. Por ello, esta última fue designada la mejor afición del torneo.

Los niños, al igual que han hecho durante toda la competición que se ha celebrado desde noviembre hasta mayo, disfrutaron de lo lindo. Algunos mordían las medallas o los trofeos al más puro estilo Rafa Nadal, pero todos se iban más contentos que unas castañuelas por una inolvidable matinal de clausura de la Liga de Escuelas. Un campeonato en el que niños de 5 a 8 años entran en contacto con el fútbol por primera vez, impregándose de todos los valores que propugna el deporte colectivo.

Con Isidoro Galindo y Manolín Cortés como maestros de ceremonias, la entrega de medallas y trofeos fue desarrollándose con el guión previsto por la organización que ya empieza a pensar en la cuarta edición de un campeonato que año tras año va consolidándose en el calendario futbolístico alicantino. Porque ver jugar a niños de 5, 6 o 7 años es un espectáculo que merece mucho la pena.

Y para completar la fiesta, Cruz Roja también recogió un importante número de kilos de comida entregados por los asistentes pues la clausura de esta III Liga de Escuelas de Fútbol de Alicante también abrió la puerta a la solidaridad. Fue el mejor gol de unos niños implicados en su formación como futbolistas pero también como personas.

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