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Diario deportivo de Alicante

Algo huele a podrido en el Hércules

FRANCISCO JOSÉ GARCÍA QUINTO (Profesor, escritor y abonado 1.261 del Hércules CF)

Si el príncipe Hamlet hubiese sido herculano, bien hubiera expresado su célebre frase al entrar en las oficinas del club de sus amores y observar con una mezcla de indignación, rabia y pena todo lo que allí acontece, mientras el equipo languidece en la clasificación del grupo III de Segunda B con una racha de resultados infame e impropia de su solera e historia. Como cualquier otro aficionado se sentiría del todo engañado, hastiado y vilipendiado por unos dirigentes mediocres, manipuladores y cínicos que comercian año tras año con la ilusión de varios millares de herculanos que asisten expectantes al enésimo naufragio en desesperanzada espera del definitivo.

Todo cambia, para que todo siga igual. Uno manda en la sombra y pone a sueldo a varios mercenarios para que cumplan por acción negligente u omisión, el cometido encomendado que no es otro que hundirnos visto lo visto, tanto en el ámbito económico, social y deportivo. No hay futuro de ningún tipo. Javier Portillo, “el Caballo de Troya” herculano, impuesto con muy malas artes en el verano de 2012, tras ser indemnizado un año antes, tiene contrato hasta 2017, no sabemos bien si en calidad de delantero centro, labor para la cual ya no destaca especialmente a sus casi 33 años, en calidad de director deportivo, director general o presidente. Esto en el club lo sabe hasta el utillero y no deja indiferente a ninguno de sus compañeros. Una vez establecida esa jerarquía, sobran directores deportivos, presidentes, incluso entrenadores. Estamos expuestos al fracaso, a la poca implicación de jugadores que ven el percal y se acostumbran a rendir menos que en otros lugares, porque al final se sabe cómo funcionan las cosas en este Hércules. O estas de su lado o saldrás del club. No hay más.

No es un hecho baladí que el Hércules lleve tres años sin reforzar el puesto de delantero centro con garantías. Para los no iniciados en materia futbolística, se trata de la posición clave en un equipo que quiera aspirar a algo grande y nosotros nos permitimos el lujo de mantener desguarnecida una posición vital para conseguir, por ejemplo, un ascenso como nos habían prometido. Ningún entrenador se atreve a protestar o relegar al ostracismo a Javier Portillo, pues saben que más importante aún que conseguir resultados es mantener contento al madrileño, que tiene vía directa con el que manda en la sombra. Es la teoría de vasos comunicantes que tanto nos perjudica. Nadie puede hablar con entera libertad de lo que de verdad pasa porque todo lo que se diga dentro de ese vestuario puede ser utilizado en su contra. Eso es lo que ocurre cuando tu compañero es en realidad tu jefe y el que manda realmente no es ni el entrenador ni el director deportivo.

Pero si nos centramos en la labor del director deportivo, Daniel Barroso, es para echarse a temblar. Como lateral izquierdo fue voluntarioso y disciplinado pero muy limitado técnicamente. Ante el micrófono en cambio se muestra muy expeditivo, no se limita a contar verdades, también intenta supuestamente colarnos varios goles sin ángulo. Como cuando dijo que Pacheta vino al Hércules habiendo rechazado ofertas de clubes de Primera, por ejemplo, o que el flamante fichaje Quero, no llevaba demasiado sin competir y que venía de una liga de primerísimo nivel como la tailandesa o que la defensa estaba compensada tras la salida de dos de sus efectivos en invierno. Por sus palabras lo conoceréis, pero también por sus actos.

Y los actos de este director deportivo, que tal vez hace una década desease en petite-comité el fin de la supremacía del Hércules en la ciudad, mientras militaba en el extinto Alicante C.F, debilitan mucho a nuestro club. Se equivocó con el entrenador, ha traído a muchos jugadores que no tienen la calidad requerida ni la personalidad suficiente para vestir nuestra camiseta y marcar ningún tipo de diferencias y como colofón ha descompensado en el mercado de invierno, una plantilla cogida con alfileres, cuya única línea que funcionaba era precisamente la defensa que deliberadamente ha desmantelado.

Nos vendió en verano una moto sin ruedas y ahora vamos descendiendo el Xorret de Catí sin frenos. Todo el mundo veía que había que reforzar la delantera en verano, pero él fue incapaz de traer una alternativa a Portillo y Fernando, que sólo han marcado 10 goles en 25 partidos. En cambio tenemos mediapuntas para dar y vender. Jugadores de similar rendimiento incapaces de dar un paso adelante. Como bien dice un amigo, muchos medio-jugadores. Un centro del campo descompensado con jugadores que o bien no dan la talla (Martins y Miñano) o tienen un perfil defensivo (Lázaro o Fran González). La defensa hecha unos zorros con un solo central puro (Atienza), dos reconvertidos y esperando que nos salve un chaval de 20 años llamado Álex Muñoz.

La elección de los sub-23 también retrató a Barroso, que decidió en verano atender a criterios oscuros y personales, antes que a los informes de los técnicos de la cantera . No hay que olvidar que aquí teníamos gratis a un mediocentro como Álvaro Clausí, con varios años de experiencia en la categoría y que incluso había debutado en Segunda A. Se lo regalamos al Mallorca B donde es titular indiscutible. ¿Es acaso peor jugador que Miñano o Martins? Teníamos a John Edison Mosquera, jugador con una proyección notable, que había cumplido bien en el Olímpic y en el Alcoyano, y prefiere cederlo sin dejarle hacer la pretemporada con el primer equipo. ¿Ha demostrado algo más Adriá Granell o el mismo Casares? Teníamos a Alberto Carbonell, jugador que siente los colores y que fue junto a Eldin de lo mejor del aciago año anterior y se lo regalamos al Getafe B. Ahora nos lamentamos de no tener recambios en defensa.

En cambio le hacen ficha a varios jugadores sin experiencia y que no ofrecen tantas garantías como Baldo o Sellés, cuyo papel es testimonial. Actores de reparto como Iván Buigues, jovencísimo meta al que tampoco hemos visto demasiado o Juanma Acevedo, jugador que no estaba al nivel requerido para un club como el nuestro, pero que con todo, tal vez aporte más que Juan Quero. Luego está el caso Sugi, que se queda para ser importante, pero le fichan por decreto a un jugador en su posición, que viene de estar varios meses sin competir, pero tiene que jugar sí o sí por delante del nipón. El año que viene se irá sin pena ni gloria, pero la proyección del japonés se verá cortada y tal vez también salga del club por la puerta de atrás, como se suele salir de aquí.

Como vemos, el director deportivo tiene poderosas razones para presentar la dimisión, vista su ineficacia y el daño que nos han hecho sus decisiones, pero sin duda su principal error fue aceptar las imposiciones del que manda y hacernos comulgar con ruedas de molino. Sus días en el Hércules, salvo improbable milagro deportivo, están contados. Como los del patrocinador deportivo con mando en plaza, que tuvo agallas para desestabilizar a los jugadores, pero no para pagar fichajes de verdadera valía ni en enero ni en junio.

Con semejante panorama es casi imposible funcionar. La estructura del club es un castillo de naipes que con sólo un soplido se desmorona. Mientras tanto, la prensa convencional juega otra liga, la del silencio, la del ocultamiento, la de las verdades a medias y la crítica superficial. Empezaron diciéndonos que teníamos la mejor plantilla y que íbamos a ser primeros, que no había otro equipo mejor que nosotros, eramos los reyes del Mambo, las cuentas de Pitágoras y la lechera salían, las palmaditas en la espalda y los favores a amigos silenciaban cualquier amago de autocrítica.

Poco importaba que consiguiéramos ganar de chiripa, con goles inversosímiles en propia puerta y que en casa nos costase horrores ganar, con un mal juego galopante. Ahora donde dije Digo digo Diego, hablan de quedar cuartos como sea, tal vez en dos meses nos digan que será bueno quedar entre los seis primeros para jugar la Copa del Rey el año que viene. Por más que vivan en una feliz Arcadia apelando a la mala suerte, las lesiones o la supuesta baja forma de algunos jugadores con tal de no llamar a las cosas por su nombre, ni aliarse con la sufrida afición que en su agonía, pide un rayo de esperanza (#porunhérculeslimpio) para que todo cambie y podamos volver a sentirnos orgullosos de estos colores y dejar de estar en manos de imputados, de empresarios que poco entienden de fútbol y menos del sentimiento que para nosotros tiene el Hércules C.F. Algo huele a podrido en Romeu Zarandieta y necesitamos vuestra lucha, vuestro apoyo, para conseguir revertir esta situación.

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