EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

320 millones de motivos para un cambio en el Hércules CF

J. A. SOLER / @jasoler65

20 de junio de 2010. Día después del ascenso a Primera División en Irún. En la celebración llevada a cabo en el Ayuntamiento de Alicante, Sonia Castedo pedía el apoyo “de todos los herculanos” para la construcción de un nuevo estadio. “El equipo está en Primera División, pero necesito vuestro apoyo. Entre todos los herculanos tenemos que llevar adelante la construcción del nuevo Rico Pérez en el mismo lugar donde está el actual”, dijo la entonces alcaldesa delante de los jugadores y con miles de aficionados en la plaza del Consistorio alicantino.

El dueño de nada que manda en todo también festejaba a lo grande aquel ascenso que semanas después sería puesto bajo sospecha. En aquel momento de euforia no paraba de repetir “ahora es cuando más nos tienen que ayudar las instituciones -se refería a la Generalitat-. Tenemos que hacer un proyecto ambicioso para quedarnos muchos años en Primera División. No podemos ser un equipo ascensor”. Apenas diez días después de aquellas palabras del que en esos momentos sí era el dueño del Hércules, el consejo de administración de la SAD aprobó una ampliación de capital de 18 millones de euros mediante la suscripción de acciones a nombre de la Fundación Hércules de Alicante, cantidad que sería avalada por el Instituto Valenciano de Finanzas, el “banco” de la Generalitat.

Un mes después, el 26 de julio de 2010, se formalizó dicho aval con vencimiento a 5 años. Con esos 18 millones de euros, Ortiz no zanjó la deuda del Hércules con Hacienda y Seguridad Social como le instaron en el organismo autonómico. Precisamente por ello hubo dimisiones masivas entre los consejeros pues se habían convertido en blanco de los embargos ejecutados por una Administración enojada al ver que el aval del IVF había tenido otro destino. Ni siquiera sirvió para pagar las nóminas de los jugadores que en octubre ya andaban con plantes por no estar el club al día en los pagos. La historia que vino después ya se sabe. El insaciable se apartó deprisa y corriendo al no salirle las cuentas, recurrió primero a Antonio Fernández Valenzuela y después a Miguel Campoy para que alguien diera la cara con la que había liado.

Mientras tanto, en esas fechas y según publicó el diario El Mundo este último domingo, alguien se hizo de oro en los dos primeros años de mandato de Sonia Castedo, entre 2008 y 2010. El amo ingresó hasta 320 millones de euros mediante grandes ventas de terrenos situados en Alicante y traspasos de participaciones de sociedades con el beneplácito legal del Ayuntamiento. Todas esas operaciones se realizaron durante las temporadas fútbolísticas en las que el Hércules intensificó su lucha por el ascenso a Primera División.

En la temporada 2008-2009, el equipo alicantino se quedó en puertas de subir pese a sumar la friolera de 78 puntos. Con Juan Carlos Mandiá en el banquillo hubo una ambiciosa apuesta para ascender. Llegaron futbolistas muy cotizados como Calatayud, Abraham Paz, Dani Bautista, Abel Aguilar, Tuni o Delibasic que se unieron a otros de mucho caché que ya estaban en la plantilla como Farinós, Tote y Rubén Navarro. La inversión fue tremenda y, según la memoria económica del Hércules, hubo pérdidas ese año por valor de 8 millones de euros.

Por lo visto, los 320 millones de euros que según el diario El Mundo ingresaba por esas fechas al margen del fútbol no cubrían todas las expectativas de negocio del empresario. Tener un equipo de fútbol en la élite y la posibilidad de construir un nuevo estadio o realizar una amplia reforma del Rico Pérez podía ser una catapulta definitiva para satisfacer su insaciable ambición. En la temporada 2009-2010, el despilfarro en el Hércules se disparó con la llegada de Esteban Vigo y mayores desembolsos en fichajes. Al final, hubo ascenso pero a un precio demasiado caro teniendo en cuenta que la estancia del equipo en Primera se limitó a una temporada.

Habría que preguntarse si esas operaciones urbanísticas que reportaron 320 millones de euros al suegro del yerno  se hubieran llevado a cabo si el nombre del Hércules no hubiera estado en su mochila. Creo que la respuesta es obvia. Y mucho más cuando en estos últimos años se ha resistido a desprenderse del juguete pese a recibir ofertas, alguna de ellas suculenta. Aún más cuando ha intentado una maniobra legal para apartar al IVF de una posible intervención por no pagar un crédito de 18 millones de euros avalados por todos los contribuyentes de la Comunitat. Por cierto, un dinero que sigue en paradero desconocido 5 años después.

Y es que estábamos totalmente equivocados. No es que existan 18 millones de razones para pedir que deje de imponer en este juguete otro inservible que nadie quiere. Tampoco para convertir uno de los símbolos de Alicante en la casa de Tócame Roque, además de dejarlo en la ruina. Lo que hay son 320 millones de motivos para exigir su salida inmediata de algo que únicamente sirve como chantaje emocional para políticos con estómagos agradecidos y palmeros de pacotilla. Los demás ya no nos tragamos ese cuento. Y mucho menos irse sin pagar una fiesta que apenas representa un 10% de los ingresos generados indirectamente gracias a ese guateque de dos años.

 

You must be logged in to post a comment Login

¿Qué opinas?