EuroKolada
Diario deportivo de Alicante

20 años no es nada

J. A. SOLER / @jasoler65

20 años no es nada dice el tango de Carlos Gardel, aunque ese fragmento de la canción no se ajuste precisamente a lo que ha vivido el Hércules desde el gol de Sigüenza en el viejo Vivero de Badajoz aquel 27 de abril de 1996. Y es que han transcurrido 20 años de una mágica jornada que se mantiene viva en la memoria herculana. Quizás, porque desde entonces la parroquia blanquiazul ha tenido más lágrimas que sonrisas tras una permanente agonía.

Uno, que ya tiene sus años, recuerda ese día como se fuera ayer. El viaje a Badajoz, el gol de Sigüenza, la celebración en los vestuarios del Vivero y el regreso a Alicante. Precisamente, esos 800 kilómetros de vuelta por carretera fue lo que más me marcó de ese histórico momento. Resulta que el inolvidable Vicente Crespo y el que firma este relato no viajamos en el vuelo chárter que había fletado el Hércules para la ocasión. Por entonces las tecnologías no estaban tan avanzadas como ahora y había que pasar las crónicas al diario Información vía teléfono por lo que la apresurada y festiva vuelta en avión era incompatible con el trabajo.

Después de cumplir con las obligaciones profesionales nos esperaba el Opel Vectra de Vicente y un largo camino hasta Alicante. Para no tener que estar toda la noche en carretera  yhacer el regreso menos pesado habíamos reservado una habitación de hotel a mitad de camino, concretamente, en Toledo. En la medianoche y con el Alcázar a la vista empezamos a escuchar el programa de radio de José María García que, por supuesto, abrió con la fiesta que había en Luceros por el ascenso del Hércules a Primera División.

Con los dientes largos por lo que oíamos por radio y, sobre todo, por no poder estar ahí llegamos a la puerta del Hotel Beatriz de Toledo. Dispuestos a bajar del coche se me ocurrió decirle a Crespo: “Vicente, qué coño hacemos esta noche tú y yo aquí estando Alicante patas arriba con el Hércules”. La respuesta fue rápida y tajante: “Pues es verdad, si nos turnamos al volante en 4 horas estamos allí”. Dicho y hecho. Desde el mismo coche cancelamos por teléfono la reserva hotelera y pusimos rumbo a la Terreta.

Llegamos a Alicante cerca de las 5 de la madrugada. Pasamos por Luceros y, lógicamente, allí no había nadie aunque daba la impresión de que había pasado un huracán blanquiazul. A esas horas la fiesta se había trasladado a la discoteca Bugatti del amigo Perramón. De allí salimos de día. Entretanto, también llegaron los 55 valientes que quisieron vivir el ascenso en Badajoz en primera persona y no por televisión desde Alicante.

Lo mejor de todo es que este grupo de herculanos, tras meterse entre pecho y espalda 25 horas de bus en apenas día y medio, también se incorporó al festejo en Alicante. Fueron recibidos al alba como héroes tanto por los directivos, con Aniceto Benito a la cabeza, como por los propios jugadores que estaban en Bugatti. Fue como si el gol lo hubieran marcado ellos en lugar de Sigu. Y para mí fue el momentazo de una jornada llena de emociones. Eso había que verlo y vivirlo. Menos mal que no nos quedamos en Toledo. Porque aunque sea recordando aquello tiene razón Gardel, 20 años no es nada.

Alineaciones Badajoz-Hércules 96

 

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